La violencia en Kivu Norte (RDC), escenario del brote de ébola, deja 100.000 desplazados en abril

Publicado 03/05/2019 13:20:07CET
ACNUR/LEY - Archivo

Las ONG alertan de la situación dramática de los desplazados y del riesgo de propagación del virus

MADRID, 3 May. (EUROPA PRESS) -

Hasta 100.000 personas se han visto desplazadas durante el mes de abril como resultado de los ataques por parte de grupos armados en la provincia de Kivu Norte, en el este de República Democrática del Congo (RDC), cuya población vive aterrorizada y además se enfrenta al brote de ébola que desde agosto azota a esta parte del país y la vecina Ituri.

Según ha indicado este viernes el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Babar Baloch, unas 60.000 personas han huido por los enfrentamientos en torno a Kamango, cerca de la ciudad de Beni, mientras que otras 50.000 han huido en el vecino territorio de Lubero, donde ha habido combates entre el Ejército congoleño y rebeldes Mai-Mai.

Aunque los ataques de grupos armados dentro de Beni han cesado, se han trasladado a las zonas rurales, y también hay enfrentamientos en el sur de la provincia y hacia la capital provincial, Goma, ha explicado el portavoz.

"ACNUR está extremadamente preocupado por la seguridad de los civiles", ha reconocido Baloch, que ha subrayado que "los desplazados están en una situación desesperada y el acceso a ellos se está viendo lastrado por la volátil situación" en el terreno.

"Los secuestros y asesinatos tienen aterrorizada a la población", ha asegurado Baloch, que ha contado que la semana pasada "se encontraron cinco cuerpos mutilados en un río en el territorio de Masisi, a unos 60 kilómetros al noroeste de Goma", entre ellos tres niños. Cuatro de las víctimas habían sido secuestradas de una zona próxima en la que viven desplazados.

A esa misma zona, ha añadido el portavoz, han llegado en los últimos meses más de 20.000 desplazados que se han concentrado en tres pequeñas localidades en el territorio de Masisi. Aquí, los equipos de ACNUR que han visitado la zona "han recibido informaciones de violaciones y de reclutamiento de niños por parte de grupos armados".

LAS ONG PIDEN ACTUAR CON URGENCIA

La preocupación de ACNUR por la situación en Kivu Norte, donde en total se estima que hay un millón de desplazados, es compartida por las ONG que trabajan en la zona. Un grupo de 18 de ellas, entre las que figuran Oxfam, Save the Children o el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), han llamado este viernes a actuar con urgencia para ayudar a los desplazados.

Según han contado, unos 7.000 de los desplazados en Beni están refugiados en una escuela primaria situada a 1 kilómetro de la frontera con Uganda, donde la única fuente de agua es el río cercano y hay solo unos pocos baños, por lo que el riesgo de enfermedades es alto. Para poder comer, se ven obligados a regresar a sus localidades en busca de comida, ya que no están recibiendo asistencia.

"La situación es muy preocupante", ha reconocido el director de programas en RDC de Oxfam, Tamba Emmanuel Danmbi-saa. "Esta gente teme volver a sus casas y se está viendo obligada a vivir apretada y en condiciones insalubres en una zona en la que el ébola sigue siendo una amenaza significativa", ha incidido, subrayando que "necesitan urgentemente comida e instalaciones de saneamiento adecuadas así como agua potable y servicios de salud".

UNOS 30.000 NIÑOS DESPLAZADOS Y ATERRORIZADOS

La directora de Save the Children en RDC, Heather Kerr, ha indicado que las se estima que "al menos 30.000 niños se han visto desplazados en esta violencia y viven ahora en condiciones miserables". "Muchos de estos niños habrán visto violencia terrorífica, con familiares atacados y sus casas destruidas", ha subrayado.

Ahora, ha añadido, "están expuestos a enfermedades como el ébola, que golpea con más fuerza a los niños". "Esto es una situación inaceptable y tiene que ser resuelta ahora", ha reclamado Kerr.

La persistente violencia en la zona impide hace extremadamente difícil el acceso de las ONG a los desplazados, por lo que las autoridades ugandesas se están preparando para recibir la llegadas de nuevos refugiados. Aquí, han indicado las ONG, podrían tener un mejor acceso a servicios básicos y protección pero hay informaciones de que no se les está permitiendo cruzar en al menos 16 países fronterizos oficiales.

Como resultado de ello, algunos han vuelto a sus casas, donde podrían volver a ser atacados, mientras que otros están optando por entrar de forma ilegal en Uganda atravesando los bosques fronterizos o en bote cruzando el lago Alberto. "Esto aumenta el riesgo de que el ébola se propague, ya que no se controla a la gente como sí se haría en los pasos fronterizos oficiales", han alertado las ONG.

Además, quienes optan por esta vía para buscar refugio se exponen "a un creciente riesgo de explotación sexual y abuso", ha subrayado el director ejecutivo de Care for Forced Migrants (CAFOMI), Francis Iwa, que subraya que al no registrarse como refugiados "podrían no ser controlados por si tienen ébola y no serán capaces de acceder a los servicios preparados para ayudarles".

"Los gobiernos a ambos lados de la frontera tienen que trabajar con la comunidad humanitaria para proteger a los desplazados y ofrecer la ayuda que necesitan con urgencia", ha reclamado el director del Comité Internacional de Rescate (IRC) en Uganda, Elijah Okeyo.

Así las cosas, las 18 organizaciones firmantes han perdido al Gobierno congoleño que garantice que los desplazados pueden cruzar de forma libre y segura a Uganda. Además, han reclamado a las autoridades de los dos países y a ACNUR que se preparen para atender un nuevo flujo de refugiados y para atender sus necesidades.

UGANDA MANTENDRÁ SU FRONTERA ABIERTA

Por su parte, el ministro de Gestión de Desastres y Asuntos de Refugiados ugandés, Musa Ecweru, ha señalado a Thomson Reuters Foundation que hay equipos de vigilancia y las autoridades en la frontera están en alerta ante posibles casos de ébola.

"Uganda seguirá manteniendo sus puertas abiertas a los refugiados ya que esta es nuestra política", ha prometido el ministro. "Debemos permitir que estas personas que necesitan refugio vengan a Uganda, pero también debemos mantenernos vigilantes para no comprometer la salud de las personas de nuestro país", ha añadido.