Archivo - Problemas de dieta, trastorno alimentario: mujer infeliz que mira una pequeña porción de brócoli en el plato - RONSTIK/ ISTOCK - Archivo
MADRID 28 Feb. (EUROPA PRESS) -
Una nueva investigación ha comprobado que el efecto 'yo-yo' que se produce a menudo con algunas dietas tiene un lado bueno y es que confiere beneficios para la salud a largo plazo al reducir la grasa visceral, según investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Néguev (Israel).
El efecto yo-yo en las dietas es ese patrón en el que las personas pierden peso mediante cambios en el estilo de vida, pero lo recuperan gradualmente con el tiempo, lo que lleva a repetidos intentos de pérdida de peso a lo largo del tiempo.
Estos ciclos pueden afectar no solo el peso corporal, sino también la composición corporal, en particular la grasa visceral (intraabdominal), un tejido metabólico activo vinculado a enfermedades cardiometabólicas. Por lo tanto, para muchas personas, la pregunta clave no es si bajar de peso una vez, sino si los repetidos intentos conllevan beneficios o riesgos para la salud a largo plazo.
Según la profesora Iris Shai, investigadora principal del estudio de la Universidad Ben-Gurion del Néguev, decana de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Reichman, profesora adjunta de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y profesora honoraria de la Universidad de Leipzig (Alemania), estos hallazgos desafían el enfoque tradicional de la pérdida de peso como un simple juego de números.
"El compromiso persistente con un cambio de dieta saludable crea memoria cardiometabólica en el cuerpo --asegura--. La participación repetida en un programa de estilo de vida dirigido a la pérdida de peso, incluso después de un aparente 'fracaso', en el que una persona recupera todo el peso perdido en una dieta anterior, puede conducir a beneficios de salud significativos y sostenibles a lo largo de los años, en particular a través de la reducción de la grasa visceral (abdominal) dañina".
Hadar Klein, estudiante de doctorado y autor principal añade que "el peso corporal por sí solo no refleja los cambios en la grasa visceral ni en los biomarcadores metabólicos. Incluso al recuperar peso, la salud cardiometabólica puede seguir mejorando, y el éxito no debe definirse únicamente por la báscula --apunta--. Es importante destacar que, incluso cuando la pérdida de peso se atenúa en un segundo intento, los beneficios acumulativos para la grasa abdominal y la salud metabólica son sustanciales·.
En el nuevo estudio, publicado en la revista 'BMC Medicine', los investigadores realizaron un seguimiento único de 5 y 10 años de participantes de dos ensayos dietéticos controlados y aleatorizados consecutivos (DIRECT-PLUS y CENTRAL), que en conjunto incluyeron a aproximadamente 500 participantes.
Cada ensayo duró 18 meses e incluyó a aproximadamente 300 participantes. Un tercio de los participantes del primer ensayo también participó en el segundo. Los ensayos examinaron intervenciones basadas en la dieta mediterránea y la actividad física en comparación con dietas de control, con resonancias magnéticas detalladas realizadas antes y después de cada intervención.
El estudio reveló que, sorprendentemente, aunque los participantes iniciaron la segunda intervención con un peso corporal similar al de la primera, lo que indica una recuperación completa del peso, su perfil de grasa abdominal y sus marcadores metabólicos fueron más favorables, con mejoras de aproximadamente un 15-25 % en comparación con su valor inicial, incluyendo una mayor sensibilidad a la insulina y un perfil lipídico más favorable.
Este hallazgo indica la existencia de una "memoria cardiometabólica" positiva de la intervención previa que persiste incluso después de la recuperación del peso.
Además, aunque los participantes que se reincorporaron al programa de pérdida de peso perdieron menos peso durante la segunda intervención, mantuvieron mejores resultados de salud a largo plazo.
Cinco años después de completar la segunda intervención, estos participantes mostraron una menor recuperación de peso y una menor acumulación de grasa abdominal en comparación con los participantes que solo habían participado en un programa de pérdida de peso una vez.
Los ensayos se llevaron a cabo en la Universidad Ben-Gurion del Néguev en colaboración con el Centro de Investigación Nuclear Dimona, el Centro Médico Briuta y el Centro Médico Universitario Soroka, todos ellos en Israel, junto con investigadores de Harvard y Tulane (Estados Unidos) y Leipzig (Alemania).