Cómo evitar la "contaminación" del proceso judicial: "Se han cometido injusticias por culpa de la opinión pública"

Archivo - La condenada injustamente por el asesinato de Rocío Wanninkhof, Dolores Vázquez durante el acto de entrega del XVII Premio Úrsula Meléndez de Texed
Archivo - La condenada injustamente por el asesinato de Rocío Wanninkhof, Dolores Vázquez durante el acto de entrega del XVII Premio Úrsula Meléndez de Texed - M. Dylan - Europa Press - Archivo
Europa Press La Rioja
Publicado: sábado, 16 mayo 2026 9:47

    LOGROÑO, 16 May. (EUROPA PRESS) -

   El profesor de Derecho Penal de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), e investigador, Miguel Bustos ha apuntado cómo "ha habido casos en los que se han cometido injusticias por culta de la opinión pública", como el "paradigmático" caso de Dolores Vázquez.

   En una entrevista a Europa Press, Bustos ha relatado cómo los casos mediáticos presentan "un doble matiz" al aunar el trabajo que tiene que hacer el abogado en sala con el extrajudicial, "en el que la prensa tiene un papel muy relevante".

   En un juicio mediático se tiene un riesgo ambiental, con el relato público; y los medios de comunicación "crean o influyen" en él.

   Es algo que "no puede sustituir al análisis probatorio", sin embargo, se hace necesario "conjugar" el derecho a la información con el derecho a la presunción de inocencia.

    Puede ocurrir tanto si hay jurado popular como si no. Es cierto que los jurados populares pueden tener "una influencia incluso mayor" porque se trata de personas que son "profanos al procedimiento judicial".

   "Los jueces también pueden verse influidos, pero el jurado popular mucho más, porque no tiene esa formación jurídica; entonces, el riesgo de juicio paralelo es mayor", ha indicado.

   De este modo, hoy en día, "si le preguntas a cualquier abogado, te dirá que evidentemente hay dos formas de trabajar, dentro del proceso y fuera del proceso".

   Antiguamente, con menos medios de comunicación y sin redes sociales, el abogado se limitaba al proceso, a impugnar posibles filtraciones, solicitar medidas de protección, controlar la comunicación documental y vigilar la no contaminación de testigos.

   "Pero, ahora, el abogado también tiene que hacer un trabajo hacia afuera, controlando el proceso con los medios de comunicación y la opinión pública", ha indicado.

   Así, tiene que gestionar la comunicación, evitando la declaración "impulsiva" de su representado, coordinando todo el tema reputacional o corrigiendo información falsa, así como protegiendo la información del cliente.

   Es decir, "el abogado también decide cuándo debe hablar o cuándo debe callar, no sólo en el proceso, sino también hacia afuera".

    Por este motivo, los grandes despachos ya cuentan con un departamento de comunicación que interviene en los propios procedimientos asesorando tanto al abogado como al propio representado, para que sepa lo que tiene y no tiene que decir, y controlar el relato.

    Y es que "puede influir". "Los jueces están suficientemente capacitados, pero son personas con opiniones, también, y con sentimientos", ha indicado.

CONTROLAR LA COMUNICACIÓN

   Así, para evitar "una contaminación indirecta del proceso es muy importante controlar la comunicación y tener una figura, un profesional de la comunicación, que, más allá del abogado, asesore a las partes".

   Ha recordado el caso en el que se cometió "un error judicial tan grande" como fue el "paradigmático" de Dolores Vázquez, en el que se ha visto que "la propia presión social y mediática hizo que esta persona ingresase en prisión sin ser culpable del crimen".

   Ha señalado que ha habido otros con "enorme presión social", como el Caso Alcáser o el Caso Asunta, en los que no hubo errores pero sí "mucha incidencia mediática".

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