Publicada en el BOR la apertura de expediente para declarar BIC el Palacio Episcopal de Calahorra junto a la Catedral

Archivo - Palacio Episcopal de Calahorra
Archivo - Palacio Episcopal de Calahorra - LA BRÚJULA - Archivo
Europa Press La Rioja
Actualizado: jueves, 2 abril 2026 11:52

   LOGROÑO, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

   El Boletín Oficial de La Rioja (BOR) ha publicado hoy la incoación de expediente para la Declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento del Palacio Episcopal de Calahorra uniéndolo a la consideración de la catedral.

   Tal y como se indica en el expediente, por la Diócesis de Calahorra y La Calzada- Logroño se propone la incoación como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, del total del Conjunto Catedralicio integrado por la Catedral de Santa María y el Palacio Episcopal de Calahorra así como su entorno de protección.

   La Catedral de Santa María de Calahorra es BIC por Decreto de 3 de junio de 1931 (Gaceta de Madrid de 4 de junio de 1931), siendo uno de los edificios más relevantes del patrimonio cultural de La Rioja.

   El expediente relata cómo, dada la unidad funcional de la catedral con el palacio episcopal y la singularidad del conjunto, resulta determinante considerar un único conjunto patrimonial histórico y artístico.

   El Conjunto Catedralicio se encuentra situado en el sureste de la ciudad de Calahorra, en la zona más próxima al río Cidacos, en el espacio de transición entre los terrenos por los que discurre el río en las épocas de máximas avenidas y el comienzo del cerro, en el cual se desarrolló la ciudad romana y, posteriormente, la medieval, constituyendo el núcleo urbano de la ciudad hasta el desarrollo moderno.

   La Diócesis de Calahorra supone un caso peculiar en la organización eclesiástica, ya que a partir del siglo XII, contó con dos sedes episcopales, al unirse la nueva de La Calzada a la antigua.

   La movilidad del obispo, junto con el carácter periférico de la sede principal respecto al amplio territorio diocesano, que abarcaba hasta el mar Cantábrico, hizo que la residencia calagurritana fuera arruinándose paulatinamente. De hecho, para fines del siglo XV los obispos rara vez residían en Calahorra.

   A finales del siglo XV e inicios del XVI el cabildo decide acometer obras de remodelación de la vieja fábrica románica del templo catedralicio.

   Así, se levanta el actual edificio, inicialmente con formas góticas, de proporciones mucho más amplias, con tres naves, el claustro, una elegante girola con sus capillas radiales, así como, por último, la nueva sacristía y la sala capitular, ya en el siglo XVII.

   A la par de estas obras y, especialmente, a raíz del concilio de Trento (1545-1562), que ordena a los obispos residir en sus sedes de forma obligatoria, el cabildo de la catedral de Calahorra asume el proyecto de la construcción de un nuevo palacio para el obispo junto a la catedral.

   Secundándolo, los regidores municipales piden al rey Felipe III en 1606 que mande 'que el señor obispo de éste obispado venga residir en esta ciudad y su iglesia catedral, como cabeza del obispado'.

   El conjunto de la Catedral y el Palacio episcopal, donde se fijan las dependencias de la curia, constituyen "una unidad conceptual desde el punto de vista funcional", señala.

   Mientras que la catedral es el espacio celebrativo para la liturgia, el palacio constituye la zona para la representación del poder episcopal (singularmente en el salón del trono) y para el gobierno efectivo, con sus correspondientes cámaras y oficinas, ubicadas en la planta baja.

   Catedral y palacio son habitados "simultáneamente" por el obispo y su curia, conformada fundamentalmente por los canónigos de la catedral. Esta unidad funcional tiene un reflejo evidente en el plano artístico y urbano.

   El nuevo Palacio Episcopal se construye en la plaza de la Catedral, cerrando el flanco norte, constituyendo un armónico conjunto, de profundo contenido simbólico, que refuerza la idea de la continuidad de la sede episcopal junto al lugar del martirio de los Santos Emeterio y Celedonio, patronos de la Diócesis.

   El texto insiste en que la interrelación entre ambos edificios ha sido evidente prácticamente desde la construcción del Palacio hasta la década de los sesenta del siglo XX, cuando en un proceso lento, pero sin marcha atrás, las oficinas de la curia se han ido trasladando a Logroño.

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