Archivo - Árboles en el Abedular de Canencia, a 6 de noviembre de 2022, en Canencia, Madrid (España). - Rafael Bastante - Europa Press - Archivo
MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -
El amarillo de los abedules, el rojo de los cerezos y el verde de los acebos convierten en otoño el abedular de Canencia en una de las rutas más vistosas de la Sierra Norte, con una sencilla senda que permite descubrir un bosque poco habitual en la región y acercarse al mirador de la Chorrera de Mojonavalle.
Situado a los pies de la Sierra de la Morcuera, este enclave forma parte de los denominados bosques isla, donde las condiciones locales de humedad y temperatura han permitido la permanencia de especies características de otras latitudes.
Su singularidad botánica gana atractivo con el cambio de estación. Las hojas de los abedules pasan del verde a un amarillo y, posteriormente, al marrón oscuro. Durante la transición pueden observarse tonos verdes y amarillos en un mismo árbol, junto al rojo de los cerezos y el contraste de las especies de hoja perenne.
Tal y como recoge el portal turístico de la Sierra Norte, la visita puede comenzar en el área recreativa del puerto de Canencia, situado a 1.524 metros de altitud, donde es posible aparcar el vehículo. Desde allí parte la Senda Ecológica, también conocida como senda del Arroyo del Sestil del Maillo y de la Ladera de Mojonavalle.
El recorrido comienza junto a la Fuente de la Raja, de la que mana agua entre grandes rocas, y sigue una pista forestal entre pinares de pino silvestre hasta el antiguo centro de educación ambiental El Hornillo.
Poco antes de llegar se pueden observar, a la derecha, ejemplares de abeto de Douglas, una especie introducida que se suma a la diversidad de este entorno. A la altura de El Hornillo, el itinerario abandona la pista por un sendero a la derecha.
Uno de los puntos de interés es el mirador de la Chorrera de Mojonavalle, desde el que se contempla el salto de agua. En este paraje destaca también la presencia de un álamo temblón. A continuación, el camino gira a la derecha y baja suavemente por la ladera.
Al llegar a la baliza 4, la ruta ofrece dos ramales de ida y vuelta. El de la izquierda pasa junto a pinos centenarios, mientras que el de la derecha discurre entre acebos y tejos y conduce hasta el abedular. Tras regresar a la baliza, la senda continúa hacia el Mirador del Norte, donde vuelve a enlazar con la pista forestal.