Actualizado 27/01/2009 15:03 CET

AMPL.- Más de un millar personas se concentran ante la Consejería de Educación para reclamar "una enseñanza de calidad"

MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

Más de un millar de personas se concentraron esta mañana ante las puertas de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, en la calle Alcalá, con la intención de reclamar una "enseñanza de calidad" y pedir a la responsable de la materia, Lucía Figar, que dé marcha atrás con toda la legislación aprobada durante su mandato en referencia a la Educación infantil.

Coincidiendo con la huelga de escuelas infantiles convocada hoy por CC.OO., UGT, CSIT-UP y CGT, educadores, maestros, padres, e incluso más de un pequeño, acudieron hoy a la céntrica calle madrileña para reclamar que la Educación Infantil no se privatice y que, por ejemplo, los ratios de las clases vuelvan a ser los de antes.

"Es una vergüenza. Esto es la realidad. Hoy en día se da más servicio a los perros que a los niños", señaló uno de los manifestante, quien añadió que a los pequeños hay que educarlos desde edades tempranas porque "es la base de su formación".

Los sindicatos estiman el seguimiento de la huelga en un 80 por ciento, frente al 43 por ciento que fija la Comunidad de Madrid. No obstante, CC.OO., el sindicato mayoritario en el sector, se congratula de que esta vez la Consejería haya reconocido que por lo menos casi la mitad de los profesores esta de acuerdo con esta convocatoria.

El responsable de Escuelas Infantiles de la Federación Regional de Enseñanza de CC.OO. de Madrid, Miguel Díaz, explicó a Europa Press que las declaraciones de la consejera de Educación, Lucía Figar, sobre que está abierta al diálogos "no corresponden a la realidad porque se lo han comunicado en repetidas ocasiones y ella no cede".

"Estamos hartos y la Comunidad de Madrid debería reflexionar sobre la situación e intentar tratarlo con toda la comunidad educativa donde están las organizaciones sociales y las familias", apuntó Díaz al tiempo que un grupo de profesoras, disfrazadas de diablas, agitaban una pancarta detrás de él con el lema 'Gracias a estos derechos, la Educación Infantil a los infiernos'.

PANCARTAS "MUY INFANTILES"

Con silbatos, paraguas, gorras y pancartas muy ilustrativas, los manifestantes tenían un claro mensaje: "que salga la consejera y dé la cara porque es el futuro de los más pequeños". "No somos objetos a guardar sino personas a educar", decían otras jóvenes, que reclamaban por la "dignidad" de sus hijos, y exigían la consulta para su posterior "por indignos e impropios" el cambio de los Decretos de Requisitos Mínimos y de Currículo.

La oposición apoya la movilización de las escuelas, y mientras ayer fue el PSM quien se sumó por la causa, hoy la diputada regional y portavoz de Educación de IU en la Asamblea de Madrid, Eulalia Vaquero, criticó "el caos absoluto" de la Educación en la región y exigió a Figar "que se siente con las organizaciones sociales, la Junta de Portavoces, la Plataforma de 0-6 años, y con la FAPA para que se acabe con la situación de deterioro de la Educación Infantil".

En declaraciones a Europa Press, recalcó que es la consejera quien ha metido "en el caos" a la Educación, por lo que "se hace necesario un paso atrás en el proceso, cuyo desarrollo no ha hecho sino que retroceder en la calidad e incrementar el precio que las familias tienen que pagar para educar a sus hijos". "Cualquiera que se precie como responsable político trabaja para ganar más calidad y Figar hace lo contrario, trabaja para favorecer los intereses privados de las empresas", apostilló.

Entre los manifestantes circulaba una carta escrita por el puño y letra de un niño. En ella, cuenta que aunque el año pasado se lo pasó "muy bien" con sus once compañeros, este curso ha llegado y se encontró con que tenía 19 amigos de los cuales ocho eran nuevos. "A la hora de jugar, los juguetes se nos quedan un poco escasos y a nuestra educadora le faltaban recursos para que todos jugásemos a lo mismo", indicaba.

También relata en su misiva que cuando se sientan a comer están "todos muy juntitos" en la mesa, tanto que a veces tienen problemas "para poner el vaso, el plato y los cubiertos de todos". "Al principio tenía que compartir colchoneta con mi amigo Juanito y era un poco raro, pasábamos calor y compartíamos también las sábanas", concluye el escrito, que es un símil del sentir de los manifestantes hoy.