Archivo - Zonas calcinadas en los alrededores del Pantano de San Juan tras el paso del incendio forestal en la Sierra Oeste de Madrid, a 28 de julio de 2026, en Madrid (España). La intensa labor desarrollada durante la noche por el dispositivo de extinció - Matias Chiofalo - Europa Press - Archivo
MADRID, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -
La temporada de caza 2026-2027 arranca en la Comunidad de Madrid entre la preocupación de los colectivos ecologistas por el estado de la fauna tras el gran incendio forestal de la Sierre Oeste, que calcinó unas 28.000 hectáreas y tras el que ahora piden la suspensión de la actividad cinegética para garantizar la salud de los animales en el entorno de las zonas quemadas.
La Plataforma Ecologista Madrileña advierte de que los animales que han sobrevivido al fuego pueden encontrar dificultades para alimentarse y refugiarse, y sostienen que la presión cinegética en las áreas colindantes puede agravar su situación, si bien en las zonas calcinadas la Comunidad de Madrid ya prohibió la caza como medida para salvaguardar la fauna silvestre.
La organización asegura que solicitó en agosto a la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior que extendiera la medida para favorecer la recuperación de la fauna y evaluar los efectos del fuego, pero afirma que, dos meses después, todavía no ha recibido respuesta. Mientras tanto, colectivos y particulares complementan las medidas llevadas a cabo por el Gobierno regional para dar alimento a animales que se encuentran en "estado de delgadez extrema".
Con este escenario como telón de fondo, la temporada ordinaria de caza menor se prolongará hasta el 31 de enero, mientras que la de caza mayor llegará hasta el 21 de febrero, unos periodos a los que además se suman otros específicos para especies como la cabra montés y el corzo. La Plataforma calcula que más de un millón de animales podrían morir durante la temporada y pone en duda que se autoricen capturas sin conocer suficientemente el estado de las poblaciones.
Según los últimos datos de la Consejería de Medio Ambiente citados por los ecologistas, la región cuenta con unas 45.000 licencias de caza, alrededor del 0,6% de la población madrileña. En la temporada 2024-2025, la última con cifras disponibles, se abatieron 1.105.029 animales: más de un millón correspondieron a especies de caza menor, principalmente conejos, palomas y perdices.
NUEVE ESPECIES DE AVES, BAJO PROTECCIÓN CAUTELAR
Este comunicado de la Plataforma Ecologista Madrileña coincide con la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) de suspender cautelarmente la caza de nueve especies de aves silvestres durante la temporada 2026-2027, tras un recurso de SEO/BirdLife contra la orden autonómica que regula los periodos hábiles.
La medida afecta a la becada, la codorniz común, la paloma zurita, los zorzales alirrojo y real, la corneja negra, la paloma bravía, la perdiz roja y la urraca; y estará vigente durante los periodos hábiles establecidos para estas especies, aunque contempla excepciones para determinadas cacerías de suelta y cotos comerciales.
SEO/BirdLife argumentó ante el tribunal que varias de estas aves presentan tendencias poblacionales negativas y que no existe información reciente suficiente sobre el estado de conservación de las nueve especies en la Comunidad de Madrid. Entre los datos aportados, la organización destaca que las poblaciones reproductoras de codorniz común en España han descendido un 60,4% desde 1998 y las de perdiz roja, un 57,6%.
Por su parte, el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ya ha adelantado que la Comunidad de Madrid estudia presentar alegaciones a esta medida, pues considera que existen "estudios suficientes" que avalarían la caza de estas aves sin perjuicio para el medio ambiente o su propia subsistencia.
La Plataforma Ecologista Madrileña, integrada por ARBA, El Soto, GRAMA, Jarama Vivo y Liberum Natura, considera que la gestión de la actividad cinegética debe basarse en datos científicos y no en los intereses del sector. Ante la situación de la fauna afectada por el incendio, reclama que se amplíen las restricciones y pide también a los propios cazadores que renuncien a abatir animales mientras se recuperan las zonas dañadas.