Archivo - Quinta de Torre Arias - AYUNTAMIENTO DE MADRID - Archivo
MADRID 28 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Quinta de Torre Arias, en el número 551 de la calle Alcalá, en pleno corazón del distrito de San Blas-Canillejas, es el mejor ejemplo de 'renovarse o morir' porque en sus ya cinco siglos de vida ha sumado un pasado aristocrático, un foco agrícola, un parque público cedido a la ciudadanía como última voluntad de sus entonces propietarios, es Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2022 y finalmente llega a este 2026 como potencial "centro de estudios y financiero de referencia en el ámbito internacional" de la mano del Banco de España.
Lo confirmaba el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, esta misma semana. El Ayuntamiento está trabajando con el Banco de España para cederle un espacio de la Quinta de Torre Arias, concretamente el Palacio, donde puedan poner en marcha "un centro de estudios y un centro financiero importante y de referencia en el ámbito internacional" pero "con una exigencia, que tiene que haber uso público y, por tanto, que los vecinos tengan la capacidad de disfrutar también de la quinta".
Las mil vidas de Torre Arias arrancan en el siglo XVI, cuando se levantó en unas 18 hectáreas como una de las quintas de recreo a las que eran tan asiduos los nobles de la época. El edificio actual del Palacio, de 200 metros de fachada, forma parte de las reformas del Marqués de Bedmar en el último tercio del siglo XIX, con las que buscaba darle "mayor monumentalidad y elegancia", según recoge la web de Patrimonio de la Comunidad de Madrid.
También a este aristócrata se le atribuyen las caballerizas, en la zona norte del palacio. Más allá del palacio se levantaron la Casa del Jardinero, la Casa del Guarda con el viñedo, la Casita de la Noria, dos cenadores, un invernadero, la Casa de Vacas, la Casa de Aves, la porqueriza, las perreras y, por supuesto, la bodega.
UNA ENCINA DE 400 AÑOS
Sin duda su pasado agrícola es una de las señas de identidad más potentes de la Quinta de Torre Arias, que dispuso de huertas y jardines desde sus orígenes en el siglo XVI. Los jardines siguen siendo una de sus grandes bazas cinco siglo después: se contabilizan en ellos hasta 31 especies arbóreas, 27 arbustivas y dos palmeras. A destacar una encina a la que se calculan 400 años de vida.
Pasear por la quinta debería ser casi un ejercicio obligado, con el jardín del arroyo, que da al lavadero y a la Fuente del Tritón, que captaba el agua sobrante de los 'viajes de agua'. En su momento, en los albores del siglo XX, los jardines contaron con una pista de tenis.
Los 'viajes de agua' son otra de las grandes particularidades de Torre Arias. El origen está en el Abroñigal mientras que el sistema de riego originario, que data de 1619, se conserva hoy en día. Estos viajes de agua abastecían dos norias, de la que en la actualidad se conserva la situada al norte de las caballerizas, tres pozos y varias fuentes, estanques y albercas.
DE LA DEFENSA DE MADRID EN LA GUERRA CIVIL A UN ACUERDO CON TIERNO
El primer conde de Villamor fue quien inició la construcción de la Quinta de Torre Arias entre los años 1580 y 1602, concebida como una finca de recreo para la nobleza madrileña. El devenir de los siglos hizo que fuera pasando de propietarios y modificando su denominación convirtiéndose en Quinta de Aguilar, Quinta de Garro, Quinta de Bedmar y Quinta de Canillejas.
Hubo que esperar hasta 1913 para adoptar el nombre que tiene en la actualidad, Quinta de Torre Arias, a cargo de la familia Pérez de Guzmán el Bueno. También sufrió los horrores de la Guerra Civil convirtiéndose en el cuartel del general Miaja en su defensa de Madrid.
El siguiente gran hito supone un salto hasta los años 80. Fue en 1986 cuando Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, la que fuera octava condesa de Torre Arias, firmó un convenio con el entonces alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván para donar la finca al Ayuntamiento a cambio de la recalificación de otros terrenos pasando de rústicos a urbanizables.
El acuerdo incluía que la finca pasaría a ser propiedad municipal como cesión gratuita para su uso "como parque público y para servicios a la ciudad", con la condición de suspender la entrega de la Quinta hasta la muerte de la condesa, que no tuvo hijos, fallecimiento que se produjo en 2021.
Entre la firma con Tierno Galván y la entrega a la ciudad, el matrimonio de la condesa y el físico Julio Peláez Avendaño siguió viviendo en la quinta pero no en el palacio sino en una vivienda familiar con equipamientos más modernos.
Años después, y con permanentes trabajos de restauración para recuperar la finca del abandono que sufrían muchas de sus partes, la Quinta se abrió finalmente al público, primero con Ana Botella como alcaldesa y después con Manuela Carmena. En el año 2022 la Comunidad de Madrid declaraba Torre Arias Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de conjunto histórico.
EL TSJM BLINDA EL VALOR PATRIMONIAL DE TORRE ARIAS
La apertura al público como parque no estuvo exenta de polémicas, con paso por la Justicia incluido. En la primavera de 2016, ya en el mandato de Carmena pero en alusión a una situación generada en el cuatrienio gestionado por Ana Botella, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) anulaba de forma definitiva el Plan Especial de Protección y Ordenación de la finca de Torre Arias blindando su valor patrimonial.
El plan fue aprobado por el Ayuntamiento de Madrid el 30 de julio de 2014, entonces con Botella a la cabeza, y contemplaba la demolición de varios inmuebles incluidos en la finca dentro de un plan de cesión a la Universidad de Navarra para la instalación en ella de su sede madrileña. El TSJM lo declaró nulo y sin posibilidad de recurrir en casación ante el Supremo.
El movimiento vecinal jugó un papel esencial para que Torre Arias siguiera en el patrimonio compartido de los madrileños. Plantaron cara, y ganaron, ante lo que entendían que era "una política del pelotazo" y "pura especulación". La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) cifraba en pleno conflicto con Botella en más de mil las alegaciones presentadas por asociaciones y vecinos a título individual contra el Plan Especial para la finca.
BANCO DE ESPAÑA
El por ahora último capítulo de Torre Arias lo escribe el Banco de España. La cesión ya cuenta con rechazo vecinal porque "rompería la unidad histórica y funcional existente entre el edificio y sus huertas y jardines y entregaría la gestión en exclusividad a una entidad privada para un uso que nada tiene que ver con el pasado agropecuario de la quinta".
El alcalde ha reconocido que el esfuerzo presupuestario acometido por el Ayuntamiento en este enclave verde y cultural ha sido "muy importante pero "hay que dotarle de contenido".
La Coordinadora de Entidades de San Blas-Canillejas y la FRAVM han insistido en su rechazo a la cesión al Banco de España al considerar que se trata de un uso "lejos de los previstos" en el Plan Especial de Protección de la finca. Ambas se suman así a la Plataforma Ciudadana de Defensa de Torre Arias y a la Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio en su oposición.
A su juicio, la declaración como BIC en la categoría de conjunto histórico recoge que el palacio, las caballerizas y el resto de edificaciones "configuran un conjunto indisoluble" y constituyen un "testimonio único y valioso" de lo que fue una quinta de recreo vinculada al desarrollo de técnicas agrícolas y ganaderas.
La FRAVM, a su vez, recuerda "una importante victoria ciudadana" y un precedente, la sentencia de 2016 del TSJM que anuló el Plan Especial aprobado por el Ayuntamiento que contemplaba segregar la finca, ceder parte de sus edificaciones más singulares para usos educativos privados y levantar nuevas construcciones.