La mujer de 'Luisito', asesinado en 2018 por una venganza familiar: "Han sido mis hermanos"

"Yo fui testigo de cómo mi hijo murió en el suelo pero no vi nada más", narra el padre de la víctima, que cumple la 'ley del silencio'

Entrada a la Audiencia Provincial de Madrid.
Entrada a la Audiencia Provincial de Madrid. - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
Europa Press Madrid
Publicado: miércoles, 4 noviembre 2020 13:37

MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

La mujer de Luis Romero Durán, asesinado a tiros el 6 de abril de 2018 en plena calle del distrito de Chamberí, identificó "plenamente" a sus hermanos en la escena del crimen como los autores del asesinato de su marido.

"Han sido mis hermanos", gritó la testigo nada más llegar la Policía Nacional al número 3 de la calle Fernando el Católico, repleta de transeúntes al producirse los tiros a las seis de la tarde. Actualmente la mujer está huida por miedo a las represalias, según el instructor de las diligencias.

Sendas familias enfrentadas, los Romero y los Fernández, pertenecen a los mercheros o quinquis, una etnia propia y que no se les identifica como medio payos, medio gitanos.

El asesinato de Luisito, de 31 años, se produjo tres días antes del juicio en el que el fallecido y varios familiares iban a ser juzgados por la muerte del padre de los hermanos Fernández, ocurrido en 2015 en un polígono de Arroyomolinos. Un año más tarde, murió asesinado un tío de Luisito en Móstoles de dos tiros en la cabeza.

Minutos antes de recibir los disparos, 'Luisito' acababa de tener una cita en el despacho de Marcos García Montes para preparar la vista oral. Nada más salir y acompañado por sus padres, fue acribillado a tiros. Murió en el acto.

Uno de los disparos le impactó en la cabeza. Tras ello, la madre sufrió un culetazo en la cabeza y el padre recibió un puñetazo. El padre de la víctima cumple prisión por el asesinato de Juan Fernández San Segundo, el padre de los encausados. La mujer y la madre del fallecido fueron absueltas del asesinato.

Javier y Guillermo F. F. afrontan una petición fiscal de 31 años de cárcel, mientras que la familia de la víctima eleva la pena a 36 años. Para el otro hermano, Juan Fernández Flores, se piden 9 años y 9 meses de cárcel como cooperador necesario del crimen.

La declaración de los acusados tendrá lugar el último día del juicio, una circunstancia poco común pero contemplada en la ley. Su defensa sostiene que sus clientes no estuvieron en el lugar del crimen y mantiene su inocencia.

En la sesión de este miércoles, el jefe del Grupo de Homicidios que instruyó las diligencias ha relatado en el juicio que la mujer y la madre de la víctima identificaron sin género de dudas a los autores del crimen.

"Hay frases como han sido los Pelotaris o han sido mis hermanos. Pudieron verles la cara", ha narrado el agente policial, que ha apuntado que hay dos testigos protegidos que también vieron la escena y que no tenían nada que ver con el entorno. También ha explicado que hay varias cámaras que captan a los autores corriendo.

La abogada de la mujer y la madre de la víctima, la letrada Carlota Garrido, ha reprochado en su exposición previa al juicio a los acusados que se tomaran la Justicia por su mano, un extremo que en un estado de derecho "no se puede permitir".

Además, ha incidido en que no solo sus clientas vieron la cara de los asesinos, sino que hubo gente que les vio el rostro dado que en el forcejeo se les cayó la ropa que ocultaba su cara.

También ha testificado un conductor de la EMT que presenció los hechos al estar aparcado en una parada próxima al lugar de los hechos. Pudo escuchar varias explosiones sin darles en un principio importancia al pensar que serían petardos.

"Vi una pistola por encima de las cabezas y un hombre que se tambaleaba y cae desplomado al suelo. Iba acompañado por dos mujeres, una mayor, que empezaron a gritar. Luego vi a dos hombres con pistolas que corrían de frente. No les vi la cara porque había mucha gente en la calle", ha relatado. No identificó a nadie durante los reconocimientos de fotografías en sede policial.

Finalmente, ha comparecido Rafael Romero, el padre de Luisito y testigo presencial de la muerte de su hijo. Lo ha hecho esposado por seguridad y custodiado por dos policías ante el riesgo de un posible enfrentamiento con los presuntos asesinos de su hijos.

"Yo fui testigo de cómo mi hijo murió en el suelo", ha recalcado tras jurar que iba a decir la verdad. "Fuimos a tomar un refresco y mi hijo salió a fumar. Escuché los disparos y le vi muerto. Me quedé impactado, en shock. No les llegue a ver a los asesinos", ha dicho y ha subrayado que no escuchó nada.

"No vi nada", ha insistido a preguntas de la fiscal, que le ha reprochado varias contradicciones con su declaración inicial. Entre los mercheros, rige al igual que entre los gitanos la denominada 'ley del silencio'.

MUERTE A TIROS

Según el escrito de acusación, los hermanos Javier, Guillermo y Juan F. L. sabían que su hermana, su pareja y los padres de éste iban a acudir a un despacho de abogados para preparar un juicio que se iba a celebrar días después.

En esa vista oral se iba a juzgar el asesinato del padre de los tres hermanos, Juan F. S., en el que estaban acusados su hija Yolanda F. L., su pareja Luis R. D. y los padres de éste, Rafael R. M. y Yolanda D. P.

Las tres personas que se sentarán en el banquillo de los acusados llegaron a la calle Fernando el Católico de Madrid donde estaba ubicado el despacho del abogado y estacionaron su vehículo en el número 4 de la citada calle "donde para vengar la muerte de su progenitor esperaron el momento más propicio para acabar con la vida de su cuñado Luis Romero Durán".

Así, sobre las 18.18 horas, y cuando Luis Romero Durán salía del interior del bar Villa de Narcea situado frente al despacho de abogados, "local en el que todavía permanecían sus familiares abonando las consumiciones", Javier y Guillermo se acercaron por la espalda a la víctima mientras su hermano Juan les esperaba en el coche para facilitar la huida, y a menos de dos metros de distancia efectuaron "al menos" cuatro disparos, de los cuales dos impactaron sobre Luis Romero Durán.

Al oír los disparos salieron del bar los familiares de la víctima que había quedado tendida en el suelo y trataron de arrebatar a Guillermo la pistola que portaba y con la que "apuntaba a la cabeza de Luis con intención de rematarle".

Acto seguido los padres del fallecido y la hermana de los acusados mantuvieron un forcejeo con Guillermo y Javier "en el curso del cual ambas mujeres Yolanda F. y Yolanda D. consiguieron bajar las bufandas bragas con las que ocultaban sus rostros".

Mientras Yolanda F. estaba tendida sobre el cuerpo inerte de Luis, su hermano Guillermo colocó el arma "que todavía estaba caliente por los disparos" en su espalda al tiempo que le decía: "que sepas que el próximo va a ser tu hijo" para, acto seguido, golpearle en la cabeza con su pistola.

Durante el forcejeo, ambos acusados golpearon con sus respectivas armas a Rafael R. y a Yolanda D. "ocasionándole a ésta herida inciso contusa de 2 cms de diámetro en región interparietal con bordes irregulares".

Instantes después los dos hermanos se dirigieron corriendo al lugar donde habían aparcado el vehículo "siendo perseguidos por Rafael Romero que no consiguió alcanzarlos y se introdujeron en el mismo donde como habían convenido les esperaba al volante su hermano Juan", afirma la Fiscalía.

Tras emprender la huida, sobre las 18:42 horas abandonaron el turismo en la calle Estocolmo "y lo calcinaron para borrar cualquier vestigio en él que les relacionase con los hechos perpetrados".

En el momento de su fallecimiento Luis Romero tenía 30 años edad, uno más que su pareja Yolanda F. L., con quien tenía dos hijos menores de edad.

En concepto de responsabilidad civil el Ministerio Público reclama una indemnización de 150.000 para la mujer y otros 105 euros para cada uno de los hijos.

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