Centro Balia Latina - FUNDACIÓN BALIA
MADRID, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -
Fundación Balia lleva desde 2004 trabajando con niños vulnerables del distrito de Latina para que puedan alcanzar el éxito escolar, personal y relacional, favoreciendo así su integración social y su futuro profesional, pero a esta labor educativa la entidad ha tenido que sumar un papel asistencial debido a las dificultades derivadas de la pandemia.
"No somos entidad de asistencia, no es nuestra labor, pero con la pandemia hemos tenido que, además de nuestra labor educativa, asumir el papel asistencial", explica la responsable de comunicación de Fundación Balia, Carmen González, a Europa Press. "Lo primordial era la alimentación de los menores", reconoce, por lo que abrieron una "bolsa de emergencia social" para responder a las nuevas necesidades.
El Centro Balia Latina es un espacio socio-educativo destinado a 54 niños y niñas de 3 a 12 años de edad que se encuentran en riesgo de exclusión social. Su modelo educativo está basado en la educación en valores y el desarrollo de la inteligencia emocional y del talento, orientado a combatir el fracaso escolar, minimizar el abandono y aislamiento social y prevenir conductas de adicción y violencia de menores en riesgo de exclusión social.
Este programa fue uno de los seleccionados en la Convocatoria de Lucha contra la Pobreza Infantil y Exclusión Social de Fundación la 'Caixa', que se ha vuelto a lanzar un año más para acoger nuevas iniciativas, las cuales se pueden presentar hasta el 4 de mayo.
El 55,38% de las familias que participaron en 2020 en el programa dirigido a la infancia de Fundación Balia eran monoparentales (sobre todo madre soltera) y el 45,7% tenían una renta per cápita inferior a 500 euros al mes.
Para conseguir los objetivos del proyecto, los niños son atendidos por un equipo profesional cualificado en horario extraescolar durante la semana, y realizan actividades extraordinarias algunos fines de semana, como visitas a museos o excursiones al aire libre.
De lunes a viernes, llegan al centro y comienzan con la rutina de hábitos higiénicos, continúan con la merienda, hacen deberes y actividades de refuerzo escolar, realizan actividades educativas lúdicas centradas en matemáticas, lengua e inglés, que son las materias que más les cuestan, y trabajan los valores y las competencias emocionales y sociales a través de talleres, además de disfrutar de ratos de juego libre supervisado, tal y como describe la coordinadora de Programas del Centro de Latina, Sofía Alba.
Debido a la pandemia, han tenido que reducir la ratio, por lo que siguen atendiendo al mismo número de niños pero no pueden acudir todos ellos diariamente sino que tienen que alternarse. Por otro lado, siempre hay más demanda que oferta, pero este curso la demanda se ha duplicado con respecto a los anteriores y no les queda otro remedio que desviar las solicitudes a otros recursos.
Alba destaca que "las dificultades escolares se han acrecentado con el tema de la pandemia, como también "se han acrecentado las necesidades básicas" relacionadas con alimentación, vivienda y suministros, así como las relativas a la tecnología para poder continuar con la educación y a las gestiones administrativas 'online'.
"La alimentación es lo que más hemos atendido directamente, nos llegan muchas dificultades para afrontar el alquiler de la vivienda, pagar los suministros básicos", explica Alba, que añade que también se han visto acrecentados problemas de salud que no ha sido tratados a causa de la pandemia.
La madre de dos niñas que llevan tres años acudiendo al centro de Fundación Balia y que valora enormemente la pautas emocionales y educativas que les están ofreciendo a nivel familiar tuvo que recibir también ayuda alimentaria durante la pandemia. Tanto ella, que trabaja en la hostelería, como su pareja, trabajador de la construcción, estaban sin trabajo. También les proporcionaron tablets y conexión a Internet para que las niñas, que cursan 3 y 1 de Primaria, pudieran seguir las clases.
"La mayor ha aprendido a socializarse, a exteriorizar más sus emociones", relata esta madre sobre el impacto de Balia en una de sus hijas, mientras que ella ha aprendido cómo hablar y manejar las emociones de su hija pequeña, que tenía problemas de comportamiento.
"Han sido un apoyo, principalmente como madre, siempre tenemos que tirar del carro", señala esta vecina de Puerta del Ángel dominicana, que se emociona por el trato que recibe de los profesionales de Fundación Balia su "bien más preciado" y por esa ayuda que se traduce en "hacer lo difícil fácil, bonito".