Archivo - Archivo.- Procesión de La Soledad - Francisco Guerra - Europa Press - Archivo
MADRID 4 Abr. (EUROPA PRESS) -
La tradicional procesión de la Soledad y el encuentro con su hijo, el Cristo Yacente, será protagonista de la Semana Santa en Madrid este Sábado Santo en las calles de la capital.
Organizada por la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo, partirá a las 16.00 horas de su sede, la Iglesia de la Concepción Real de Calatrava (Alcalá, 25).
Procesionan las imágenes de Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo (Juan Pascual de Mena, s. XVIII), que representa a la Virgen con la cabeza inclinada, llorando, y con las manos unidad en actitud orante, y la del Cristo Yacente (Talleres Olot, s. XX), de 1,80 centímetros de altura.
Esta última muestra detalles como el hematoma del hombro, producido por el peso de la Cruz, las manos inflamadas por las heridas de los clavos, las señales en la frente, donde tuvo ceñida la corona de espinas, y la boca y los ojos entreabiertos.
En este caso, los nazarenos visten hábito negro con tercerol del mismo color. Capa, cíngulo y guantes blancos en el cortejo de la Virgen, túnica y tercerol negro en el paso del Cristo.
Recorre la calle Alcalá, Puerta del Sol, calle Mayor, Travesía de Bringas, Plaza de San Miguel, calle del Conde de Miranda, Plaza del Conde de Miranda, calle del Codo, Plaza de la Villa (encuentro con el Cristo Yacente a las 18.30 horas), calle Mayor, calle Bordadores, calle Arenal, Puerta del Sol, Carrera de San Jerónimo, Plaza de Canalejas, calle Sevilla, calle Alcalá y entrada a la iglesia de la Concepción Real de Calatrava.
El recorrido procesional del paso del Cristo Yacente será el mismo que el de la Virgen de la Soledad hasta llegar a la altura de la calle Mayor, que seguirá de frente hasta la Plaza la Villa, donde se producirá el encuentro, y se volverá a unir a la procesión de la Soledad.
La congregación tiene más de trescientos años según sus primeros estatutos aprobados por el arzobispo de Toledo, diócesis a la que pertenecía Madrid entonces.