El Supremo confirma 23 años de cárcel para un hombre que mató al bebé de su pareja y rebaja a 3 años la pena a la madre

Tribunal Supremo de España
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Publicado 24/10/2018 13:06:21CET

MADRID, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la condena a 23 años de cárcel por un delito de asesinato a un hombre que mató en mayo de 2016 de una paliza al bebé de su pareja, de 21 meses de edad, ha informado el Alto Tribunal en un comunicado.

El Supremo ha rebajado de 15 a 3 años de prisión la pena impuesta a la madre del menor, al condenarla por un delito de homicidio por imprudencia grave al haber acreditado que omitió su obligación de prestar la atención debía a su hijo, "permitiendo que sus lesiones siguieran su evolución natural hasta provocar su muerte".

En cambio, le absuelve de un delito de asesinato, que apreció el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) al no probarse que fuese consciente del peligro para la vida que se derivaba del estado del pequeño.

Un jurado de la Audiencia Provincial de Madrid condenó a 23 años de cárcel a la pareja por un delito de asesinato del bebé. Posteriormente, el TSJM rebajó a 15 años a la condenada al retirar la agravante de parentesco. Ahora, el Supremo estima de forma parcial el recurso interpuesto hasta solo los 3 años "al considerar probado que el niño resultó herido pro los golpes que le propinó el condenado, y que la madre no solo no actuó tras haberse producido estos, sino que no le procuró la debida atención médica, tardando tiempo vital en llevarlo al hospital".

La Sala explica que la sentencia recurrida declaró acreditado que la mujer era consciente del peligro para la vida del menor, basándose en las lesiones visibles que presentaba, con fuertes dolores derivados de las fracturas y a una peritonitis.

Sin embargo, según la sentencia no se valora ninguna prueba que acredite que el estado del menor, antes de que la recurrente decidiera llevarlo al hospital, presentaba ya tales características que no era posible ignorar el peligro para la vida. Añade que en los hechos probados "no solo no se describe la evolución ordinaria de este tipo de lesiones para determinar si, antes de ser trasladado al hospital, el menor necesariamente tenía que presentar un aspecto que, para cualquiera, pusiese de relieve la existencia de un serio peligro para su vida y tampoco se describe la conducta de la madre para ponerla en relación con los síntomas externos del estado del menor".

Así, el Supremo concluye que no puede considerarse acredita que la recurrente "fuera consciente del peligro para la vida que se derivaba del estado del menor". No obstante, su estado "exigía una atención que , de haber actuado con la diligencia exigible, hubiera llevado a la recurrente a trasladarlo al hospital con anterioridad al momento en que lo hizo, dadas las lesiones que presentaba que, aunque no comprometían aparentemente su vida, ponían de relieve la necesidad de atención médica", concluyen los magistrados.