MADRID, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -
Hyundai renovó a mediados del año pasado su apuesta por las berlinas eléctricas con el Ioniq 6, un modelo que estrenó muchos cambios estéticos, mejoras en el habitáculo y una gama mecánica actualizada con dos opciones de batería, pero priorizando unos consumos muy razonables para ser un fuerte competidor para el Tesla Model 3 o el BYD Seal.
Al volante de la versión N Line, equipada con 228 caballos de potencia y una batería de 84 kWh, la berlina surcoreana demuestra que su principal argumento no está tanto en ofrecer un comportamiento radical como en combinar prestaciones suficientes, un elevado confort de marcha y una buena calidad de rodadura.

El acabado N Line introduce una imagen más deportiva mediante paragolpes específicos, detalles decorativos en negro y llantas de aleación de 20 pulgadas. Una configuración que modifica la personalidad visual de un vehículo de 4,93 metros de longitud y que, sin alterar profundamente su planteamiento dinámico, sí introduce algunas diferencias en su comportamiento respecto a las versiones con ruedas de menor diámetro.
La unidad probada desarrolla 325 CV y 350 Nm de par máximo, transmitidos a las ruedas traseras mediante un único motor eléctrico. La batería de 84 kWh (también puede configurarse con tracción trasera y motor de 228 CV) de permite homologar una autonomía de hasta 570 kilómetros en esta configuración, frente a los 680 kilómetros que alcanza la versión equivalente o los 521 kilómetros en su versión de acceso asociada a la batería de 64 kWh y motor de 170 CV de potencia.

UNA BERLINA QUE PRIORIZA EL CONFORT SIN RENUNCIAR A LA AGILIDAD
Una de las primeras características que se aprecian al conducir el Ioniq 6 N Line es su capacidad para filtrar las irregularidades del asfalto. La suspensión ofrece un equilibrio especialmente conseguido entre comodidad y control de los movimientos de la carrocería, una cualidad que permite afrontar largos desplazamientos por carretera con un elevado nivel de confort.
Las llantas de 20 pulgadas y los neumáticos de perfil más bajo introducen, no obstante, algunos matices. Frente a las configuraciones de 18 pulgadas, el acabado N Line transmite algo más las irregularidades del firme, aunque también proporciona una respuesta ligeramente más ágil en los cambios de dirección.
En carreteras reviradas, el vehículo transmite seguridad y mantiene una trayectoria estable, con unas reacciones progresivas y fáciles de controlar. Su bajo centro de gravedad, consecuencia de la ubicación de la batería en la parte inferior de la carrocería, favorece la estabilidad y limita los movimientos de la carrocería en los apoyos.
La dirección, por su parte, está más orientada a una conducción confortable que a transmitir sensaciones deportivas intensas. El Ioniq 6 responde con precisión, aunque su tamaño y sus cerca de dos toneladas de peso recuerdan que se trata de una berlina concebida fundamentalmente para viajar.

325 CV CON POTENCIA SUFICIENTE PARA ADELANTAR
El sistema eléctrico proporciona una respuesta inmediata al acelerador y permite realizar adelantamientos con solvencia. Los 325 CV resultan suficientes para mover con agilidad una carrocería de estas dimensiones, sin que sea necesario recurrir a una conducción exigente.
Para un conductor medio quizá esta variante sea demasiado prestacional y quizá con su configuración intermedia, sea la más favorable para combinar disfrute al volante y practicidad en la autonomía. La marca homologa unos datos de 5,1 segundos para lograr el 0 a 100 km/h y del 80 a 120 km/h en menos de 3 segundos.
El conductor dispone de cinco modos de conducción: Eco, Normal, Sport, Winter y My Drive, este último configurable. Estos programas modifican parámetros como la respuesta del acelerador, la asistencia de la dirección y el funcionamiento de determinados sistemas del vehículo.
Uno de los apartados mejor resueltos es la frenada regenerativa, que puede regularse mediante las levas situadas detrás del volante. Ofrece cinco niveles, desde una retención prácticamente inexistente hasta el modo i-Pedal, que permite detener el automóvil sin utilizar el pedal de freno en una conducción urbana.
En autopista, el Ioniq 6 N Line destaca por su capacidad para mantener un ambiente tranquilo en el habitáculo. Sus dimensiones, sin embargo, condicionan la utilización en ciudad. Los casi cinco metros de longitud y la visibilidad limitada hacia los tres cuartos traseros obligan a prestar atención durante las maniobras de aparcamiento y en calles estrechas. Las cámaras y los sistemas de asistencia facilitan estas operaciones, aunque no eliminan completamente las dificultades derivadas del tamaño de la carrocería.

EL PRECIO DE LAS LLANTAS DE 20 PULGADAS: MENOS AUTONOMÍA
La eficiencia es uno de los argumentos principales del Ioniq 6, gracias a su diseño aerodinámico y a una carrocería con un coeficiente de resistencia al aire especialmente bajo. Sin embargo, el acabado N Line presenta una penalización respecto a las versiones con llantas de 18 pulgadas.
La combinación de neumáticos de mayor anchura y llantas de 20 pulgadas eleva el consumo homologado hasta los 15,5 kWh por cada 100 kilómetros, frente a los 13,5 kWh/100 kilómetros de la versión con la misma batería, pero tracción trasera de 228 CV. No obstante, son unos consumos muy competitivos y no muy lejos de los principales exponentes en este mercado de berlinas eléctricas como son el Model 3 o el BYD Seal.

En recorridos urbanos y vías de circunvalación, con una conducción normal y sin prestar especial atención a la eficiencia, los registros pueden situarse entre los 15 y los 17 kWh/100 kilómetros, según las mediciones recogidas por Europa Press en una prueba de unos 170 kilómetros. En su recorrido de consumo por autopista, es cierto que promedio superó de media los 18-19 kWh/100 kilómetros para la unidad N Line.
La batería de 84 kWh admite cargas rápidas de hasta 260 kW en corriente continua, gracias a su arquitectura de 800 voltios, lo que permite recuperar del 10% al 80% de capacidad en aproximadamente 18 minutos en condiciones adecuadas.

UN INTERIOR AMPLIO Y CON UN ENFOQUE FUNCIONAL
El habitáculo mantiene la configuración de dos pantallas de 12,3 pulgadas para la instrumentación y el sistema multimedia, aunque incorpora cambios en el volante, la consola central y los materiales de recubrimiento.
La posición de conducción resulta cómoda y permite realizar largos desplazamientos sin acusar especialmente el cansancio. Los asientos deportivos específicos del acabado N Line refuerzan su imagen dinámica sin renunciar a una orientación confortable.
En las plazas traseras, la distancia entre ejes de 2,95 metros permite ofrecer un espacio longitudinal destacado para las piernas, aunque la caída del techo, limita la altura disponible para pasajeros de más de 1,80 metros.
El maletero ofrece 401 litros de capacidad, a los que se suma un pequeño compartimento delantero de 45 litros en las versiones de tracción trasera de 15 litros en las de tracción total.