MURCIA 21 Dic. (EUROPA PRESS) -
El consejero de Educación y Cultura, Juan Ramón Medina entregará hoy, a las 19.00 horas, un Belén, del artesano murciano Jesús Griñán, al ministro provincial Franciscano de Cartagena, Saturnino Vidal, para que sea enviado y exhibido en el museo del Belén de Praesepio (Lazio-Italia).
Se trata de un Nacimiento de estilo hebreo realizado en arcilla cocida, policromada con pinturas vegetales y terminaciones en óleos y dorados. Con esta misma obra se obsequió anteriormente al Papa Juan Pablo II, a los príncipes de Asturias, y a la ministra Loyola de Palacio.
El museo de Praesepio (museo del Belén) se encuentra en el convento de los Padres Franciscanos de Greccio, y en él se muestran figuras del Nacimiento procedentes de numerosos países, de los cinco continentes, al que han ido llegando desde mediados del siglo pasado.
Greccio es una pequeña población de 1.500 habitantes, situada entre Roma y Asís y el santuario se encuentra a poco más de dos kilómetros, encima de una escarpada roca y rodeado de bosques de encinas.
Este Santuario es conocido por todo el mundo porque, por iniciativa de San Francisco de Asís, estuvo representado por la primera vez en la historia del cristianismo el primer Nacimiento viviente durante la noche de Navidad.
Tres años antes de su muerte se dispuso a celebrar en el castillo de Greccio, con la mayor solemnidad posible, la memoria del nacimiento del niño Jesús, a fin de excitar la devoción de los fieles les invitó a todos a colaborar.
En una gruta prepararon un altar sobre un pesebre, junto al cual habían colocado una mula y un buey. Aquella noche, Greccio se convirtió en una nueva Belén. De aquella celebración, tan original, que contó con el permiso del papa Honorio III, se conserva el heno colocado sobre el pesebre, que fue consagrado en templo del Señor, y sobre el que se construyo un altar y se dedicó una iglesia.
El santuario de Greccio hoy ha crecido mucho: a la antigua iglesia y convento del siglo XIII se han añadido otras construcciones y una iglesia más espaciosa, pero el lugar conserva todo su encanto. La gruta, transformada en capilla el mismo año de la canonización del Santo, se conserva casi intacta, con la roca que sirvió de altar y de pesebre.
En la explanada de delante del santuario está la nueva iglesia, del 1959, con algunas vidrieras modernas y varias representaciones del Nacimiento de Cristo, informaron fuentes de la secretaría general de la Presidencia y Relaciones Externas.