Publicado 22/04/2016 19:17CET

Así destruyeron pruebas abogados de ETA gracias a una filtración involuntaria de Interior

Detencion Arantza Zulueta
EUROPA PRESS

Taponaron el ascensor, hubo carreras entre despachos, movimientos de muebles, vigilaron desde las ventanas y destrozaron varios USB

MADRID, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

El auto del juez Velasco en el que procesa a 47 personas acusadas de integrar el 'frente de cárceles' de ETA incluye una minuciosa descripción de la estrambótica escena que se encontró la Guardia Civil cuando llegó al despacho de los abogados de la banda, quienes fueron alertados de que se iba a producir la operación por una filtración involuntaria del Ministerio del Interior.

"Como consecuencia de un error ocurrido en la oficina de Relaciones Internacionales del Ministerio del Interior, que informó a los medios de comunicación de la práctica de diligencias que se iba a llevar a cabo con antelación a su inicio, el registro hubo de anticiparse", narra el magistrado en el auto recogido por Europa Press.

Se refiere a la intervención que tuvo lugar el 8 de enero de 2014 en el despacho con el que contaban los abogados de ETA en la calle Elcano, número 20, de Bilbao. Por un error, el Departamento de prensa del Ministerio del Interior informó a los medios de la operación cuando ésta todavía no se ha puesto en marcha. Por estos hechos dimitió el entonces responsable de Comunicación del ministro Jorge Fernández Díaz.

Conscientes de que la Guardia Civil iba a acudir al lugar, "los ocupantes del inmueble, convenientemente alertados, decidieron interceptar la entrada del ascensor para alertar de la entrada policial".

ZULUETA SALIÓ AL RELLANO

Mientras tanto, los procesados Jon Emparantza y Aitziber Sagarminaga "se apostaban en el principal ventanal mirando cada uno a un lado de la calle, incluso bajando la persiana a su mitad". Arantza Zulueta, la cabecilla del colectivo de abogados de ETA, "salió al rellano para ver si había agentes policiales y cerró el despacho con pestillo, entre muebles arrastrados, cierre violento de puertas y movimientos bruscos de personas, para destruir el mayor número posible de evidencias probatorias".

El juez cuenta que cuando la Guardia Civil entró en el despacho "se encontró a Arantza Zulueta con un cable negro en una mano y un ordenador portátil en otra". Sagarminaga estaba "corriendo de un despacho a otro" y el letrado Alfonso Zenon "intentando interrumpir la visión de los agentes policiales de lo que ocurría en el pasillo con las idas y venidas".

Los guardias civiles se encontraron con un pen drive "completamente destruido cuya información no pudo recuperarse". Había más dispositivos USB escondidos en cojines, otro en el "hueco de la parte inferior de una silla". En el interior de un sobre hallaron documentación enrollada en un 'canutillo' con documentación interna del Comité Ejecutivo de ETA (Zuba).

En la sala de reuniones había otro USB destruido y arrojado en una basura, estaba "machacado intencionadamente". "El dispositivo no pudo ser reconstruido ni recuperada la información que contenía", precisa el auto de más de cien folios de extensión.

'OPERACIÓN JAQUE'

Estas actuaciones tuvieron lugar en el marco de la denominada 'Operación Jaque' en la que fueron arrestados los miembros permanentes del 'KT' (Koordinadora Taldea) formado por personas vinculadas al Colectivo de Presos de ETA (EPPK en sus siglas en euskera). El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, explicó que "era el tentáculo que desde ETA permitía controlar a sus presos y someterlos a su tiranía".

Los responsables de la lucha contra la banda no ocultaban aquellos días su satisfacción por una nueva detención de la escurridiza Zulueta. Tras su arresto en abril de 2010, quedó en libertad en diciembre de ese año. Posteriormente volvió a ser arrestada en julio de 2011 y salió en libertad provisional de nuevo en septiembre de 2012 tras pagar una fianza de 60.000 euros.

Se le consideraba la verdadera voz de los presos en la sombra y algunos de los internos la acusaron de ser la encargada de redactar los comunicados del colectivo a espaldas de los debates en prisión.

Las fuentes consultadas indican que su arresto sumió al Colectivo de Presos de ETA (EPPK por sus siglas en euskera) en una situación de desconcierto debido a la falta de un liderazgo claro y a la dificultad para articular estrategias o difundir sus mensajes. Su perfil dominante en las prisiones le generó el rechazo de presos e incluso uno de ellos llegó a describirla como "una hiena" en una carta.

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