Dice "admirar el optimismo" de Rodríguez Zapatero y que "ese optimismo no le haya llevado a avanzar medidas"
ELCHE(ALICANTE), 16 (EUROPA PRESS)
El rector de la Universidad Carlos III y ex Alto Comisionado para el Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, se mostró hoy "muy pesimista" en cuanto a la "voluntad" de los terroristas de abandonar la violencia, aunque dijo que enlaza con el "optimismo" del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en cuanto a la "razón" porque, en su opinión, "volver a la violencia sería un salto en el vacío".
Antes de su intervención en 'Convívere 2006', el II Foro Social por unas Relaciones Familiares Sin Violencia, que se celebra en el Centro de Congresos de Elx (Alicante), Gregorio Peces-Barba, preguntado por el proceso de paz, indicó que "siempre" ha sido "muy pesimista".
"Admiro el optimismo del presidente de Gobierno y admiro que ese optimismo no haya llevado a hacer nada, el Gobierno no ha hecho nada, en el sentido de avanzar medidas, como ocurrió en el año 1999 cuando se acercaron presos sin que hubiera nada y luego no hubo nada", según indicó.
Desde su punto de vista, "el Gobierno está esperando un gesto de ETA", aunque reiteró su "pesimismo" porque es "difícil que un grupo terrorista y sus protectores reconozcan que se han equivocado". "Es muy difícil", dijo.
A pesar de ello, consideró que "ellos no tienen otra salida, ya veremos cómo eso se viste" y añadió que "si vuelven a la violencia tendrán la repulsa total de todos los ciudadanos españoles, incluidos los vascos, y además la represión va a ser definitivamente muy dura con ellos".
Por eso, según agregó, "aunque yo soy pesimista, en la voluntad soy un poco más optimista, y ahí engancho en la posición del señor presidente, en la razón, en la inteligencia, porque volver a la violencia sería un salto en el vacío". Así, apuntó que se "pueden dar pasos, cuando se han dado pasos como decir: abandono la violencia", pero insistió en que "si no se hace, no se puede dar ningún paso y sería un error enorme darlos".
ALTO COMISIONADO
Además, en relación con su experiencia como Alto Comisionado para el Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Peces-Barba destacó las "situaciones absolutamente dramáticas" y su "contacto con la peor de las realidades, la realidad de gente que sufre, en muchos casos con una enorme incredulidad y una enorme desorientación de por qué sufren, de por qué les ha tocado a ellos".
En cuanto a las críticas recibidas, "sólo hubo un día en el que me sentí ofendido y dolido, en la segunda manifestación que organizó la Asociación de Víctimas del Terrorismo" y en la que pidieron su dimisión. "Esta gente no me conocía de nada, se ve que debe ser la consigna", según manifestó.
Respecto a otras críticas, aseguró que en "el fondo me entraba por un oído y me salía por otro porque me parecía que era muy injusto". Así, resaltó el trabajo realizado como "un diagnóstico general de la situación de las víctimas" en la que, según dijo, "hay un problema", que calificó como "el más gordo de todos", y que centró en la relación entre sentencia e indemnizaciones a las víctimas. En este sentido, expuso que "como se miden las indemnizaciones a las víctimas por razón de la sentencia", en el caso de que no haya juicio "no hay indemnización. No hay más que un mínimo".
A este respecto, destacó que "uno de los elementos que planteamos en la nueva reforma es que haya una equiparación en cuanto a la indemnización en un mínimo por lo menos de las personas" cuya causa judicial "no existe". Esto, según dijo, "está como anteproyecto de Ley que tiene el Gobierno" que es "el que decidirá".