MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -
La organización terrorista ETA ha acrecentado su presión sobre los empresarios de País Vasco y Navarra en los últimos meses y, entre los elementos de acoso que ha activado, figuran grupos de jóvenes del entorno de la banda que, de forma organizada, se dirigen a las casas de los chantajeados para dejar mensajes en sus buzones con amenazas referentes al pago del denominado 'impuesto revolucionario', informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista.
Los jóvenes evitan dejar constancia de su relación con ETA y no imprimen el sello de la banda en los papeles que introducen en los buzones de los empresarios, pero conocen perfectamente que la banda terrorista se ha dirigido a ellos por carta y la negativa de los amenazados a pagar. De hecho, a los insultos y amenazas que profieren en esas cuartillas se unen los nombres y apellidos de los que intentan extorsionar.
Los destinatarios de este nuevo método de extorsión son algunos empresarios que ya han recibido, al menos, cuatro cartas, por lo que el límite que se auto impone ETA para atentar contra ellos y sus empresas está a punto de expirar, dependiendo de cada caso. Así, las fuentes consultadas consideran que este método es el último "empujón" de la banda para presionar a los empresarios a que cedan al chantaje, haciendo la amenaza más presente y continuada, ya que los grupos de jóvenes dedicados a esta tarea repiten sus visitas y mensajes en las viviendas de sus objetivos.
La desesperación que produce en los empresarios estos métodos mafiosos ha provocado que algunos de ellos hayan terminado por reaccionar con cierta ironía al último método de chantaje de los terroristas y han bautizado a los jóvenes que acuden en persona a amedrentarles como 'comando putaditas'.
CARTAS CON FOTOS E ITINERARIOS.
Recientemente se conoció que ETA había comenzado a enviar cartas amenazantes a empresarios de Guipúzcoa y Vizcaya en las que incluye fotografías de sus familiares, así como los trayectos que realizan a diario. La banda terrorista les recuerda que haber sido ya objeto de atentados no significa que su propiedades están libres y les reclama cantidades que oscilan entre los 30.000 y los 210.000 euros.
El formato y contenido de estas cartas de extorsión es muy similar a otras misivas amenazantes, pero el lenguaje empleado es mucho más duro. En las misivas, la banda terrorista recuerda a estos empresarios que sus bienes, incluidas sus propiedades familiares, siguen siendo objeto prioritario de ETA y en algunos casos les adjunta fotografías de familiares y trayectos detallados que realizan diariamente.
Por otra parte, la utilización de jóvenes no vinculados 'operativamente' con la banda no es nueva por parte de ésta dentro de sus métodos de extorsión. La pasada Navidad, ETA exigió el pago del 'impuesto revolucionario' a comerciantes del Casco Viejo de San Sebastián sin que apareciese el anagrama de la organización terrorista por ninguna parte. Simplemente, un par de individuos se dirigían a los comercios y dejaban un sobre de color sepia, advirtiendo que debería ser rellenado con billetes que harían de 'aguinaldo' a los terroristas.