LEGANÉS, 19 May. (EUROPA PRESS) -
El juicio por el asesinato del joven angoleño Ndombele Augusto Domingos, de 16 años de edad, que falleció apuñalado el 20 de julio de 2002 en el polígono Costa Polvoranca de Alcorcón, volverá a repetirse el próximo lunes tras las declaraciones del padre de uno de los testigos, que señaló que su hijo había mentido.
La madre del joven angoleño, Paulina Domingos, explicó, en declaraciones a Europa Press, que tiene esperanza en que el nuevo juicio sirva para condenar al único acusado del asesinato, José David Fuertes Sánchez, de 26 años. Domingos indicó que José David Fuertes captó testigos falsos, amenazándoles para que declararan a su favor, y que el padre de uno de los declarantes vio las "amenazas que su hijo recibía por teléfono móvil" antes de testificar.
En este sentido, Paulina señaló que el juez, el jurado popular y "todo el mundo" sabe que había un testigo falso. Insistió en que José David está pagando a sus dos testigos y a sus abogados, ayudado por "otro amigo mafioso" con las amenazas y sobornos, ya que él no podría hacerlo sólo desde la cárcel. Por otro lado, Paulina aseguró que no entiende cómo los jueces absolvieron al único acusado, cuando también tenían conocimiento de las amenazas que José David realizó a su familia.
FUE ASESINADO POR RACISMO
En cuanto a los hechos ocurridos aquella noche de julio de 2002, Paulina consideró que su hijo fue asesinado "por racismo". Según explicó, Ndombele estaba con un amigo en la puerta de un pub cuando éste comenzó a discutir con otro chico. Ndombele salió en defensa de su compañero y el otro joven le dijo: "Negro, ¿quieres movida?", tras lo que cuando comenzó una pelea entre ambos.
Cuando José David, que trabajaba en el pub, vio la discusión, se acercó, "tiró una botella" a Ndombele que no le alcanzó y "sacó un cuchillo y le apuñaló". A este respecto, Paulina se pregunta por qué David no apuñaló al amigo de su hijo, y encuentra una posible respuesta en que fuera de raza blanca.
Según José David, fue Pablo quien asesinó a Ndombele pero Paulina recordó que éste fue asesinado al día siguiente, por lo que sospecha que el asesinato pudo haberse producido para conseguir el silencio de Pablo, que pudo verlo todo y podía testificar en su contra.
Así, Paulina expresó que fue José David y "nadie más, sólo ese chico" quien mató a su hijo, por lo que espera que en la repetición del juicio se haga "justicia de verdad". "Como él mató a mi hijo, él tiene que pagar", dijo.
JUICIO CON NUEVAS ESPERANZAS
Por su parte, el abogado de la familia de la víctima, Pedro Víctor de Bernardo, aseguró acudir a este nuevo juicio con "las mismas esperanzas y expectativas" que en la celebración del primero que tuvo lugar en octubre de 2004, y confió en que en esta ocasión la acusación pueda probar ante el jurado seleccionado la culpabilidad del acusado, José David Fuertes, y que después de cuatro años de espera, por fin, "se haga justicia".
Tanto el abogado como sus representados quieren hacer un esfuerzo por olvidar el "calvario" que supuso el primer proceso que terminó en un veredicto de no culpabilidad, decisión recurrida por la acusación particular y por el Ministerio Fiscal basándose en la falta de motivación de la sentencia, y respaldada tanto por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en primera instancia, como por el Tribunal Supremo, que declararon el juicio nulo y señalaron la necesidad de que fuese repetido.
En aquel primer juicio, el jurado popular no consideró probados los hechos y emitió un veredicto de no culpabilidad. De Bernardo confía en ser capaz en esta ocasión de transmitirles algo de lo que tanto él como sus representados están "totalmente convencidos: que aquel fatídico 20 de julio de 2002 Ndombele murió de la manera más vil y ruin".
Asimismo, subrayó que el inicio de este nuevo procedimiento no equivale a una revisión de los decidido en el anterior, sino a la celebración de un juicio que debe desarrollarse "como si el primero no se hubiese celebrado, porque el veredicto fue declarado nulo".