Actualizado 20/01/2006 15:30

Pakistán.- Llega a Santiago el primer grupo de la Brilat de Pontevedra que ayudó a reconstruir el país tras el terremoto

Los familiares reciben a mandos y soldados felices por su regreso y orgullosos de la labor que realizaron

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los primeros 66 militares de la Brilat de Pontevedra, que formaron parte del contingente español en Pakistán, regresaron este mediodía al Aeropuerto de Santiago de Compostela, con un hora de retraso, y tras completar sus labores de ayuda humanitaria y reconstrucción de este país tras el terremoto que sufrió el pasado 8 de octubre, en una misión de la OTAN.

En el avión procedente de Islamabab también viajaron otros 104 mandos y soldados españoles que aterrizaron en Barajas (Madrid). Está previsto que a finales de mes regresen otros 44 integrantes de la Brilat de Pontevedra que todavía permanecen en Pakistán. A partir de entonces ya se encargará de estas labores el Ejército del país asiático y la ONU.

Tras permanecer casi tres meses en la zona de Cachemira, responsable de la Brilat en Pakistán, el teniente coronel Rafael Martínez, explicó que su misión fue "aliviar a la población afectada por el terremoto, abriendo rutas para que llegase la ayuda humanitaria, abasteciendo de agua a la población civil, que previamente potabilizaban y construyendo refugios para soportar las duras condiciones climáticas".

Este mando señaló que al principio la gente de la zona les recibieron "algo fríos", pero luego todo fue "muy bien". Apuntó que los habitantes de la zona montañosa "lo pasan mal, pero las ONGs están aliviando bastante las penosidades".

Rafael Martínez indicó que casi tres meses "no es mucho tiempo al haber trabajo y ser éste gratificante porque así pasa rápido" y reconoció que "lo más duro es estar lejos de la familias y más en las fechas navideñas".

Por su parte, el capitán teniente Terencio González reconoció que "siempre se añora algo", sobre todo por lo lejos que se está de casa, pero subrayó que se sintieron "arropados" y sus "condiciones de vida fueron austeras, pero no deficientes". También admitió que la diferencia de cultural al principio fue un obtáculo, pero sólo unos días e incluso la despedida tuvo un sentimiento agridulce.

ESPERA DE FAMILIARES

Más de un centenar de familiares de los 66 mandos y soldados de la Brilat de Pontevedra, que fueron recibidos con música de la Banda de Guerra de esta división, esperaron desde primeras horas de la mañana la llegada de sus seres queridos, aguantando las bajas temperaturas en el Aeropuerto compostelano.

Una pancarta de la Brilat con el lema 'Bienvenidos a casa' fue lo primero que pudieron ver los militares, quienes también recibieron otras de apoyo ya más particular como 'Bienvenido a casa tío carlos' u 'Hola papi', escrito en globo que portaba un niño pequeño.

La madre de uno de los soldados, que no se quiso identificar, mostró su alegría por la llega de su hijo y su orgullo por el trabajo y la ayuda que prestó en Pakistán a la gente que lo necesitó tras el terremoto que sufrió en octubre aquella zona.

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