MÁLAGA, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Juzgado de Instrucción número 2 de Málaga acogió hoy el juicio de falta contra tres personas por ocupar temporalmente el Cine Andalucía de la capital durante la celebración del último Festival de Cine Español. El fiscal pidió, en sus conclusiones, la absolución, mientras que la propiedad del recinto no se personó para ratificar su denuncia, según informaron fuentes de la defensa.
Los hechos se produjeron el día 18 de marzo pasado cuando un grupo de vecinos, de la red 'Precarios en Movimiento' y del colectivo 'Creadores invisibles' ocuparon durante un día dichas instalaciones bajo el lema 'La cultura no se vende', como forma de denunciar la privatización de la cultura.
En el juicio, que hoy quedó visto para sentencia, la defensa planteó como cuestión previa el archivo de la causa por vulneración del principio de legalidad, al apuntar que no existe la falta de usurpación de inmuebles, de la que venían siendo acusados, según explicaron. Asimismo, se solicitó el archivo por ser un delito "sólo perseguible por la parte", que hoy no se presentó.
Aunque el representante del Ministerio Público se adhirió a la primera de las cuestiones planteadas por la defensa, pidió la celebración del juicio por si los hechos podían constituir una falta de coacciones, según precisaron desde la defensa de los acusados, que reconocieron en la vista oral que se produjo la ocupación "temporal" para denunciar la precariedad y la falta de espacios culturales públicos.
Coincidiendo con el juicio, un grupo de unos 20 artistas se concentraron en las puertas del Palacio de Justicia, ataviados con antifaces, "como símbolo de invisibilidad", e instrumentos de trabajo, como guitarras, demandando que el Cine Andalucía, cerrado hace más de un año, se convierta en "un centro cultural público de gestión ciudadana".
En este sentido, uno de los representantes de los colectivos Javier Toret expuso que un hecho positivo es que el Ayuntamiento de Málaga "haya dicho que lo va a comprar", pero solicitaron que ese espacio sea "un sitio para la gente y un lugar de trabajo para los artistas"; al tiempo que pidieron "decidir sobre los contenidos" y que se inicie "un proceso participativo para gestionar" el recinto.
En la jornada de ocupación del pasado mes de marzo, unas 150 personas "volvieron a abrir las puertas del cine abandonado para ofrecer el uso libre", en un acto en el que, además, se denunció "la ausencia de espacios públicos de uso cultural donde desarrollar distintos proyectos". Según la organización, más de 1.000 personas asistieron a las actividades artísticas que se desarrollaron hasta las tres de la madrugada.