El exministro José Luis Ábalos (i) y su exasesor Koldo García (d) en el banquillo de los acusados durante el juicio por el 'caso mascarillas' en el Tribunal Supremo, a 7 de abril de 2026, en Madrid (España). - Pool
MADRID 11 Abr. (EUROPA PRESS) -
El juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo por las supuestas irregularidades en la compra de mascarillas en lo peor de la pandemia ha superado su primera semana, en la que los primeros testigos han hablado sobre la contratación de varias mujeres vinculadas a José Luis Ábalos en empresas públicas y de "tacos de billetes" llevados a la sede del PSOE, así como los testimonios de familiares de algunos de los tres acusados: el exministro de Transportes, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama.
A lo largo de las tres sesiones de esta semana, más de 20 testigos se han sentado frente al tribunal, presidido por el magistrado Andrés Martínez Arrieta, para responder, bajo juramento, a lo que supieran de la presunta trama de corrupción.
Otros testigos, como el hermano del exasesor, la empresaria Carmen Pano y su hija o un socio de Aldama no respondieron a algunas preguntas de las partes al estar siendo investigados en la Audiencia Nacional por el 'caso Koldo', lo que les permite la ley.
Eso fue precisamente lo que ocurrió con el hermano de Koldo, Joseba García, el tercer testigo en declarar en el juicio. Pese a los intentos del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, García insistió en que no le iba a contestar por recomendación de su abogada, Leticia de la Hoz, también letrada del exasesor.
JOSEBA RECOGIÓ SOBRES EN LA SEDE DEL PSOE
Aunque Joseba sí que reconoció que acudió dos veces a la sede socialista en la madrileña calle Ferraz para recoger sobres con dinero, así como que viajó a República Dominicana y recogió un sobre con documentación como favor a Aldama.
"Yo solamente he estado allí dos veces que recuerde y las dos para eso, no he vuelto nunca más", contestó en su declaración como testigo al ser preguntado si recogió dinero en Ferraz.
No obstante, relacionó los dos viajes que realizó a República Dominicana con su interés en un negocio relacionado con la pitaya y por una relación afectiva con una mujer, negando cualquier relación con una entrega de dinero. "Era coger unos documentos que les hacían falta a ellos aquí y volver, ya está", dijo.
Por otro lado, Víctor Ábalos, hijo del exministro, negó haber sido "custodio" del dinero de su padre o haber hablado con el exasesor con palabras clave como 'café', como sospecha la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil: "A Koldo le gusta mucho el café, pero igual que a mi suegro, a muchas otras personas, es eso".
Preguntado por Marino Turiel, el abogado del exministro, el hijo de Ábalos describió la situación económica de su padre como "lamentable, como la de toda la familia".
REGALOS DE ÁBALOS A JÉSSICA
Jéssica Rodríguez, expareja del exministro, admitió en su declaración como testigo haber recibido regalos como un móvil, la matrícula de la universidad y, el asunto clave de su testimonio, el alquiler de un piso en el centro de Madrid.
Rodríguez señaló que "pensaba" que los gastos de la vivienda corrían a cargo del entonces ministro y que no hizo preguntas al respecto porque "no hay necesidad de hacerlas".
De hecho, manifestó que Ábalos le conminó a buscar casas y que "eligiera" la que le "gustara". "No teníamos un sitio donde poder vernos. Entonces me dijo que yo tenía 30 años y que lo suyo era que tuviera un sitio para mí y no siguiera compartiendo" piso, apuntó.
Del mismo modo, aseguró que su relación no terminó mal, sino que "simplemente él iba a continuar en su vida paralela" y ella no estaba de acuerdo, pero que el exministro le dijo que "seguiría ocupándose" del piso.
Luis Alberto Escolano, socio de Aldama que declaró después que Rodríguez, reconoció que pagó el piso a Rodríguez y dejó de hacerlo cuando el empresario acusado le dijo que parara.
LOS PRESUNTOS ENCHUFES
Al ser preguntada por su contratación en empresas como Ineco, donde cobró como auxiliar administrativa pese a no trabajar, Rodríguez afirmó en el juicio que "no sabía ni siquiera que fuera una empresa pública, ni nada de nada".
Un ex alto cargo de Adif, Ignacio Zaldívar, declaró que "la presidenta" de la ferrovial, entonces Isabel Pardo de Vera, le contactó porque Ábalos le había pedido que no molestaran a la chica.
En una línea similar, Claudia Montes, mujer a la que se relaciona con Ábalos, señaló que el exministro le mandó enlaces de vacantes en la empresa pública Logirail en la que fue finalmente contratada, aunque no le esclareció si había sido "enchufada".
Montes trabajó en Logirail --filial de Renfe-- entre diciembre de 2019 y febrero de 2022, empezando como encargada de un proyecto trenes turísticos y, después, "con el tiempo, con esfuerzo, trabajo y muchas horas extras", ascendió "a supervisora", según dijo.
UN CONFLICTO ENTRE SUPERVISORES DE MONTES
La testigo respondió afirmativamente cuando le preguntaron si existió algún "conflicto" entre sus superiores en Logirail, José Ángel Méndez y Óscar Gómez, que declararon como testigos justo antes que ella.
Precisamente, el primero dio cuenta a sus superiores de que la mujer se había ausentado de su puesto de trabajo durante más de ocho días, "una situación de falta muy grave" y que "puede ser sancionada con despido".
Por su parte, Gómez indicó que la oficina que se le había dado no le "parecía un puesto de trabajo adecuado para prestar los servicios que eran objeto del contrato".
"Y allí yo estaba metida en el ajo sin comerlo ni beberlo", se quejó Montes, "porque uno me quería para la oficina de arriba y otro para la de abajo".
La abogada de Koldo le preguntó si dejó de ir a trabajar. "No, en ningún momento. He cumplido", respondió, pero matizó que "lo que hacía era ir a la biblioteca de Oviedo, coger libros y aprovechar para leer".
Justo antes de terminar su testifical, Martínez Arrieta pidió a Montes que concretara si las visitas a la biblioteca eran dentro o fuera del trabajo. "En horario de trabajo. Los libros eran todos referentes a los trenes. O sea, quería saber todo lo referente a los trenes", concluyó.
EL DINERO DE PANO Y LA CASA PARA ÁBALOS
La empresaria Carmen Pano ratificó lo que había declarado la persona que le llevó a Ferraz en coche, Álvaro Gallego, a primera hora del jueves: que vio a la mujer bajar del coche en la sede socialista con una bolsa con "tacos de billetes".
La mujer señaló en su turno que Aldama le pidió llevar 90.000 euros a Ferraz y expresó que el presunto conseguidor le transmitió que Ábalos "quería una casa" por intermediar en la licencia de hidrocarburos para Villafuel.
Pano apuntó que fue en dos ocasiones con dinero en metálico a la sede de los socialistas y precisó que "siempre" siguió el mismo "modus operandi": billetes de 50 y 100 en una bolsa de plástico blanca dentro de otra de papel "de color marrón, de tipo Zara".
Una cantidad que, según dijo creer, guarda relación con la petición de la licencia para Villafuel, del empresario Claudio Rivas, quien, según Pano, decidió comprar un chalet en La Alcaidesa (Cádiz) para que lo disfrutara el entonces ministro de Transportes.
Respecto a la compra del chalet, la empresaria aseguró que esa decisión la tomó Rivas y que "en un principio" ella pensaba que era "como inversión", pero luego se dio cuenta de que "era para el señor Ábalos", al que se alquiló con opción de compra, cláusula que introdujo Aldama, explicó.
"Aldama dice que el tema de la operadora se va a conseguir y que el señor ministro quería una casa. Dijo que tenía contacto directo con el Gobierno, con miembros del Gobierno y en concreto con Ábalos", indicó la mujer.