La campaña cerealista cierra con una producción de 765.000 toneladas, un 3% menos que la media de los últimos cinco años

El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José Mari Aierdi, yla directora gerente de Intia, Natalia Bellostas, presentan los datos de la campaña cerealista 2025-2026 en Navarra.
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José Mari Aierdi, yla directora gerente de Intia, Natalia Bellostas, presentan los datos de la campaña cerealista 2025-2026 en Navarra. - GOBIERNO DE NAVARRA
Europa Press Navarra
Publicado: jueves, 30 julio 2026 13:36

PAMPLONA 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

La campaña cerealista 2025-2026 ha concluido en Navarra con una producción estimada de 765.000 toneladas de grano, un 13% inferior a la obtenida el pasado año y un 3% por debajo de la media de las cinco últimas campañas, tras dos ejercicios consecutivos que registraron cosechas de carácter excepcional.

Estos son algunos de los datos presentados este jueves por la sociedad pública Intia durante la jornada anual de balance de la campaña cerealista celebrada en la sede de Evena, en Olite. El encuentro ha reunido a cerca de un centenar de representantes de cooperativas agrarias, personal técnico y profesionales del sector.

La sesión ha sido inaugurada por el consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José Mari Aierdi, y por la directora gerente de Intia, Natalia Bellostas. Durante la jornada se han dado a conocer tanto los resultados de la campaña como las conclusiones de los ensayos de experimentación desarrollados durante el último año en las diferentes zonas agroclimáticas de Navarra.

El consejero ha destacado que la campaña "vuelve a demostrar que la agricultura navarra convive con una variabilidad climática cada vez mayor y que la mejor respuesta pasa por reforzar el conocimiento, la innovación y la transferencia tecnológica al sector". En ese sentido, Aierdi ha añadido que "las dos campañas anteriores fueron extraordinarias y este año volvemos a una producción más cercana a la media, aunque condicionada por una meteorología muy irregular". "Esta realidad confirma que la adaptación al cambio climático debe seguir siendo una prioridad y que necesitamos seguir ofreciendo al sector herramientas que le permitan tomar decisiones con mayor seguridad", ha explicado.

Asimismo, el consejero ha subrayado el papel que desempeña la sociedad pública Intia en este ámbito y que "la experimentación agraria y el asesoramiento técnico son una inversión estratégica para el futuro del sector". "Los ensayos que desarrolla Intia permiten identificar las variedades y los manejos que mejor responden en cada zona y trasladar ese conocimiento directamente a agricultores, agricultoras y cooperativas, mejorando la competitividad y la sostenibilidad de nuestras explotaciones", ha afirmado.

El balance elaborado por Intia pone de manifiesto que la campaña ha estado condicionada por una sucesión de episodios meteorológicos muy contrastados. Tras un invierno lluvioso, la primavera registró escasas precipitaciones y temperaturas elevadas, mientras que el final del ciclo estuvo marcado por un ambiente seco y varias olas de calor.

No obstante, las lluvias registradas durante la primera quincena de mayo, acompañadas de temperaturas suaves, permitieron mejorar las expectativas iniciales de producción y evitar un descenso más acusado de los rendimientos.

La respuesta de los cultivos ha sido muy desigual según las zonas y el tipo de suelo. En los secanos áridos del sur de Navarra los rendimientos han vuelto a situarse por encima de la media histórica, aunque lejos de los registros excepcionales del pasado año. En la Zona Media y en la Montaña, por su parte, las producciones se han situado en valores próximos a los habituales.

Desde Intia han señalado que detrás de los datos medios existe una gran diversidad de situaciones, estrechamente relacionada con la capacidad de los distintos tipos de suelo para retener agua y amortiguar los efectos de una climatología tan variable como la registrada este año.

En este sentido, la directora gerente de INTIA, Natalia Bellostas, ha destacado que "esta campaña ha evidenciado, una vez más, que la salud del suelo constituye un elemento fundamental para mejorar la resiliencia de los cultivos y reducir el impacto de condiciones climáticas adversas".

La superficie dedicada a cultivos cerealistas y proteicos se ha mantenido prácticamente estable, con unas 193.000 hectáreas declaradas en la PAC.

El trigo continúa siendo el principal cultivo extensivo de Navarra, con más de 80.000 hectáreas sembradas, seguido de la cebada, con cerca de 70.000 hectáreas. Destaca asimismo el incremento del cultivo del guisante, que alcanza casi 11.000 hectáreas, la mayor superficie registrada desde que existen datos.

En cuanto a las variedades, Filón continúa siendo el trigo más implantado, aunque pierde peso frente a nuevas variedades que progresivamente se incorporan a las explotaciones. En cebada, Saratoga ocupa aproximadamente la mitad de la superficie sembrada en Navarra.

Desde el punto de vista fitosanitario, la campaña ha presentado una baja incidencia general de enfermedades. En cebada de invierno únicamente se han observado ataques de ramularia al final del ciclo, mientras que en cebadas de primavera han tenido mayor presencia helmintosporium y rynchosporium. En trigo, la principal afección ha sido la aparición temprana de septoria.

Durante la jornada se han presentado también los resultados de la red de ensayos que Intia desarrolla mediante un convenio de colaboración con el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente y con la participación de cooperativas y empresas del sector. Cada año esta red evalúa más de 1.500 variantes relacionadas con cultivos como trigo, cebada, avena, colza y leguminosas, analizando variedades, estrategias de protección vegetal y programas de fertilización.

Los trabajos de experimentación tienen como objetivo generar conocimiento técnico que permita mejorar la productividad y la sostenibilidad de las explotaciones agrarias y facilitar su adaptación a unas condiciones climáticas cada vez más variables. En los últimos años, las investigaciones se han orientado especialmente a identificar materiales vegetales más resilientes y prácticas de manejo que favorezcan la salud del suelo, considerada un elemento clave para garantizar la rentabilidad y la sostenibilidad de la agricultura navarra.

Durante la jornada, el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente ha presentado además las novedades de la normativa relativa al cuaderno de explotación en materia de fertilización y el apoyo técnico que prestará Intia al sector para la elaboración de los planes de abonado exigidos por la nueva regulación.

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