Actualizado 04/11/2006 01:00

Antonio Casado.- Cataluña: ruido de pactos

MADRID 4 Nov. (OTR/PRESS) -

En la noche electoral catalana el dirigente socialista, José Blanco, se abstuvo de felicitar a José Montilla como futuro "president". La matemática electoral se lo hubiera permitido. En cambio dijo que el PSC "será determinante en la estabilidad política de Cataluña". Como si fuera un partido bisagra. Era una primera pista sobre las intenciones de Zapatero, que no quiere un nuevo "tripartito". Más bien apuesta sino por la llamada por una coalición CiU-PSC con Mas de "president".

Otra cosa es que vaya a salirse con la suya. Tendrá que pelearlo porque los socialistas catalanes no están por la labor de entregar el poder a los nacionalistas de Mas, sus adversarios de toda la vida, a cambio de unas cuantas consejerías y, eso sí, el aplauso de Zapatero, cuyo deseo es disponer de estos escaños nacionalistas en el Congreso y complacer al empresariado catalán. Es lo último que se despacha en materia de especulaciones sobre pactos de gobierno, a pesar de que el presidente dice que respeta la autonomía del PSC y que los pactos "deben realizarse en el ámbito de Cataluña". Muy bonito. Lo malo es el historial de Zapatero. Su intervención en el parto del "Estatut", la ruptura del "tripartito" y la muerte política de Maragall, tan catalanista, tan representativo de la autonomía del PSC, no son buenos avales de la presunta sinceridad del presidente.

Consta que la dirección del PSC desea volver a un "tripartito" con propósito de enmienda. O sea, más social, menos nacionalista y nada inclinado a dar un espectáculo, mientras Zapatero toma nota de una advertencia de Durán i Lleida (CiU). Ya le ha dicho que con ellos no cuenten en Madrid si en Barcelona los socialistas vuelven a las andadas del "tripartito". Son consecuencias de la victoria insuficiente de CiU en las elecciones del miércoles pasado. No alcanzó el umbral de los 50 escaños para justificar un gobierno en minoría. A la vista de los resultados, y si Zapatero no logra vender la "sociovergencia" a sus compañeros catalanes, Artur Mas se tendrá que resignar a la reedición del "tripartito", o formar un frente nacionalista con el partido al que ha venido denostando (ERC).

Tampoco el ex ministro Montilla, candidato del PSC, puede presumir de nada, pues pierde en las comparaciones con su antecesor y personaliza el retroceso de su partido, que se ha dejado más de 200.000 votos en el camino. Sin embargo, la subida de Iniciativa por Cataluña salva con dos escaños sobre la mayoría absoluta (68) un suma total de escaños (70) que habilita a la coalición PSC-ERC-IC (70) para una eventual reedición del "tripartito". Tendría poco sentido político que esta nueva oportunidad que se ofrece a los socialistas para hacer las cosas bien en el gobierno de Cataluña se sacrificase a los intereses de Zapatero. Pero la tensión va a ser inevitable.

Antonio Casado.

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