MADRID 24 Jun. (OTR/PRESS) -
Dentro de poco, en septiembre, se cumplirán dos años del estallido de la crisis financiera mundial. Hace por tanto casi dos años que el gobierno de Rodríguez Zapatero viene sistemáticamente engañando a los españoles sobre la incidencia de esa crisis en la economía española. Podríamos decir que ya antes muchos expertos habían puesto blanco sobre negro la que se nos avecinaba en una de las patas fundamentales de nuestro crecimiento: el sector inmobiliario. El engaño masivo puede que ya no conduzca a nada. Desde luego no nos va a sacar de la crisis, aunque conviene no olvidarlo. Es difícil lograrlo, ya que a día de hoy se sigue negando desde el gobierno la profundidad y el alcance de la crisis en términos de empobrecimiento colectivo y de paro. No digamos ya en términos de endeudamiento y de déficit de las cuentas públicas.
Es cierto que una vez que ya no hubo más remedio que hablar de crisis se tomaron algunas medidas, la mayoría de ellas ineficaces y contraproducentes, mientras que una y otra vez se niega ni siquiera la posibilidad de abordar un debate serio sobre las medidas que sí habría que tomar ineludiblemente. En las últimas horas, han sido el presidente del BCE y el gobernador del Banco de España quienes le han dicho al gobierno la necesidad de enderezar la situación con medidas de calado como la reforma laboral, la reducción del gasto y otras más a largo plazo que hagan de España en el futuro un país menos vulnerable. También la Comisión Europea ha dicho que hemos gastado más dinero que nadie para conseguir casi nada.
La respuesta de Zapatero, que no está dispuesto aunque se hunda el barco a rectificar su dogmatismo e ideologización, ha sido que no es lo mismo opinar como experto que gobernar. ¿Y qué? ¡Vaya tontada! Si usted señor presidente ni tiene opinión ni gobierna. Los que no saben deben escuchar a los que sí saben. Nos habría ido distinto si desde hace meses en lugar de continúas y malas improvisaciones hubiera escuchado a los expertos. Ahora el roto es descomunal y sigue empeñado en confundir a la opinión pública no llamando a las cosas por su nombre y ahondando en su torpeza. La crisis nos puede durar años con el sufrimiento de cientos de miles de personas que no tienen presente y pueden no tener futuro. ¿Y usted habla de lo social?.