Actualizado 11/12/2006 01:00

Consuelo Sánchez-Vicente.- Puntadas sin hilo

MADRID 11 Dic. (OTR/PRESS) -

El llamado proceso de paz vasco se ha convertido en un desesperante tejer y destejer esperanzas. No hay camino que el Gobierno no parezca dispuesto explorar por atraer a la banda a 'la causa de la paz', ni siquiera el muy arriesgado de convocar nada menos que al más alto tribunal del Estado, el Tribunal Supremo, a la tarea política de no poner palos en las ruedas del 'proceso'. Pero, en cuanto la democracia quita un palo, ETA pone dos. Por mucho que el Gobierno ensanche los límites de las reglas del juego, ETA sigue condicionando la paz a que los demócratas aceptemos sin más - y sin rechistar - su programa de máximos (político, por supuesto).

Negociar entraña ceder y el diálogo escuchar las razones del otro, mirar la realidad con los ojos del otro, admitir que puede tener parte de la razón, de esto va el juego cuando se juega entre demócratas. Pero para una banda totalitaria como ETA esto son zarandajas, una banda totalitaria no aspira a negociar sino a ganar, sólo se conforma con la victoria, y cuantas más concesiones le hagas peor porque ve en cada concesión una cesión que en absoluto se siente obligada a corresponder: una debilidad de 'enemigo', vamos.

El último ejemplo lo hemos tenido este fin de semana. Según hemos podido saber por la indiscreción de un dirigente socialista vasco, ETA se siente tan fuerte y está tan crecida que ni siquiera se dignó acudir a la primera reunión a la que la convocó el Gobierno el pasado mes de agosto. La razón hay que buscarla en el Zutabe que también hemos conocido este fin de semana, en el que la banda se permite advertir que, sólo cuando cambie el marco estatutario, se dé a Batasuna por legalizada y empiece el acercamiento de sus presos, aceptará hablar con el Gobierno, no de paz, ojo, si no de 'la excarcelación de los presos y la desmilitarización', en el bien entendido de que 'el acuerdo principal de la resolución del conflicto' hay que conseguirlo en la mesa de partidos, y que el resultado no puede ser otro que 'la declaración del derecho como pueblo de Euskal Herria'. Pese a todo la democracia resiste, ésta es la parte 'medio llena' de la botella. Si Zapatero hubiese cedido todo lo que Rajoy dice que ha cedido ETA ya se habría sentado con el Gobierno, evidentemente. Si avanza un solo paso por el camino que marca este Zutabe, sin embargo, hará bueno el eslogan popular de que 'el proceso' no es de paz sino de rendición, esta es la parte 'medio vacía'.

Consuelo Sánchez-Vicente

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