Actualizado 15/04/2012 14:00

Esther Esteban.- Más que palabras.- Una palabra: expropiación.

MADRID 15 Abr. (OTR/PRESS) -

Por si teníamos poco encima, llega la señora Kirchner y nos amenaza con la expropiación de YPF, con la burda excusa de un supuesto interés publico para su país. A nadie se le oculta que lo que la medida esconde es simplemente una ocultación de sus vergüenzas, una forma de disfrazar su nefasta gestión de su política energética usando un enemigo exterior y enarbolando, una vez mas, el populismo barato de su mandato. Resulta absolutamente inaceptable que el gobierno argentino lesione los derechos de miles de accionistas y lamine, de un plumazo, la libertad de empresa, algo a lo que ni siquiera se han atrevido a hacer Hugo Chaves o Evo Morales, enemigos como son de la inversión extranjera.

El Gobierno español ha hecho bien en advertir que los gestos de hostilidad hacia nuestras empresas lo son hacia España y ha sido correcta, igualmente, la respuesta del PSOE olvidándose en este asunto de las peleas partidistas. Esta claro que de llevarse a cabo esta nacionalización se pondría en solfa la seguridad jurídica y la legalidad internacional, dos asuntos esenciales para la fiabilidad de un país de cara a los inversores extranjeros. España es el primer país inversor en Argentina y Rajoy esta obligado a mantenerse firme en este pulso, ayudado claro esta por la Unión Europea que no puede mirar hacia otro lado, ni ponerse de perfil un tema de esta envergadura.

Argentina lleva tiempo practicando el juego sucio y de hecho ha provocado intencionadamente una caída de las acciones de YPF en bolsa retirando poco a poco las licencias de explotación de sus yacimientos, con el objetivo de abaratar la expropiación. De nada han valido, de momento, las gestiones diplomáticas que, como es lógico, deben seguir intensificándose y lo deseable es que el tema no se llegara a culminar pero, llegado el caso, están las leyes internacionales que nos amparan y otras armas políticas con las que defendernos. Moncloa, por ejemplo, tiene redactada desde la etapa de Zapatero, una orden que nunca se ha aplicado que permite vetar las importaciones de soja argentina, una de las grandes fuentes de ingreso de ese país. Si de muestra vale un botón Argentina ingresa 750 millones de euros solo de España por la venta de biodiesel y como eso hay otros muchos ejemplos.

El pasado año nuestro país importo productos argentinos por valor de 2.096 millones de euros y somos el quinto mayor destino de sus bienes y servicios. Tenemos armas económicas para defendernos, pero tampoco debemos caer en la trampa de esta visionaria. No es casual ni mucho menos que todo esto haya coincidido en el tiempo con las soflamas antibritánicas que se han lanzado aprovechando el aniversario de la guerra de las Malvinas. Esta claro que el objetivo es avivar la llama del enemigo exterior para que los argentinos se distraigan sobre la lamentable situación económica a la que les esta llevando la viudísima de Néstor Kirchner.

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