Actualizado 01/02/2008 01:00

Lorenzo Bernaldo de Quirós.- Los cuatrocientos golpes.

MADRID 1 Feb. (OTR/PRESS) -

El Presidente del Gobierno ha decidido donar a los ciudadanos cuatrocientos euros. Esta graciosa liberalidad, que se suma a la orgía de gasto público incorporada a la plataforma programática del PSOE, ha sido incomprendida por el grueso de la opinión pública que acusa al líder socialista de oportunismo, de intentar comprar votos de cara a los comicios del próximo nueve de marzo. Al mismo tiempo, la mayoría de los economistas solventes, consideran esa medida no sólo no tendrá efectividad sino que además resulta contraproducente, una expresión clara de la inconsistencia de la política gubernamental y de su imprevisibilidad. Ambas afirmaciones o acusaciones son correctas y además tienen un sólido soporte teórico y empírico.

De entrada, la iniciativa del PSOE se entiende a la perfección dentro del marco de la moderna teoría de los ciclos políticos. El comportamiento oportunista es típico de los partidos en años electorales. Cuando esto sucede, los gobiernos con dificultades para la reelección tienden a aplicar medidas monetarias y/o fiscales expansivas con la intención de reactivar la economía pero la experiencia demuestra que éstas nunca tienen un impacto significativo sobre el crecimiento y el empleo. La razón es evidente. Los ciudadanos y las empresas son racionales y no responden a estímulos transitorios porque saben que no son sostenibles en el tiempo (ver Alesina, Roubini, Cohen, Political Cycles and the Macroeconomy, MIT Press, 1999).

Cuando se produce un cambio en la renta de los consumidores, su decisión de gastar o de ahorrar depende de si esa alteración es temporal o permanente. Si los ciudadanos estiman que el aumento de sus ingresos es provisional, no gastarán más porque saben que esa ganancia de poder adquisitivo no es para siempre. Esta regla general se fortalece aún más en un escenario, como el español, de alto endeudamiento de las familias. En otras palabras, la mayor parte de los receptores del donativo presidencial lo ahorrará y/o lo aplicará a reducir deuda. En consecuencia, los cuatrocientos euros no se traducirán en un incremento del consumo privado y su repercusión sobre la demanda agregada será inexistente. La Hipótesis de la Renta Permanente, así se denomina este enfoque, fue formulada por Milton Friedman a medidos de los años cincuenta del siglo pasado y se ha visto contrastada una y otra vez por los hechos.

El disparate económico de los cuatrocientos euros no es un fenómeno aislado. La oferta electoral del PSOE es un conjunto incoherente de promesas de gasto y ajeno a los más elementales principios de racionalidad económica. El superávit presupuestario es ya un espejismo. Si se suman todos los compromisos de gasto público asumidos por los socialistas a las ofertas electorales y se descuenta la inevitable pérdida de ingresos derivada de la desaceleración, las finanzas del Estado se van a precipitar a un déficit abultado.

El PSOE ha sacrificado los intereses de la economía española en el altar de sus utopías programáticas. Ha construido una oferta socio-económica sobre el espejismo de la continuidad del ciclo expansivo. Ha hecho suyo el viejo lema sesentayochista "seamos realistas, pidamos (ofrezcamos) lo imposible".

Quien escribe estas líneas no pone en cuestión que las metas de los socialistas sean benéficas y sus propósitos honorables. ¡Faltaría más! El problema es que sus recetas son incompatibles con la consolidación de una economía próspera y competitiva en España. Es el viejo conflicto entre la ideología de la izquierda y la realidad, conflicto que el PSOE de Zetapé no ha querido, sabido o podido resolver.

Lorenzo Bernaldo de Quirós.

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