Publicado 30/05/2016 08:59CET

Se cumplen 34 años de la entrada de España en la OTAN

OTAN
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MADRID, 30 May. (OTR/PRESS) -

Hoy hace 34 años que España se convirtió en parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo que supuso la unión al sistema de alianzas defensivo encabezado por Estados Unidos que había cristalizado durante la Guerra Fría.

Fue el 30 de mayo de 1982, dos años después de que el Gobierno anunciara, en junio de 1980, su decisión de iniciar conversaciones en 1981 para incorporar España a la OTAN, ignorando así la Declaración Programática de 1977 según la cual cualquier decisión en ese sentido debería tomarse tras un profundo debate parlamentario.

El ingreso en la OTAN contaba con el rechazo de amplios sectores sociales y de la oposición, particularmente el PCE y el PSOE. En agosto de 1981 el Gobierno presentó ante el Congreso de los Diputados la solicitud de incorporación a la OTAN, tras cuya aprobación parlamentaria se produjo el ingreso de España en la organización militar. Era el 30 de mayo de 1982, y España se convirtió en el miembro número dieciséis de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Tras las elecciones generales del 28 de octubre de 1982, se produjo un periodo de reflexión sobre la entrada de España en la Alianza, que condujo a la suspensión de las conversaciones sobre la integración militar española en la OTAN.

REFEREMDUM.

El 31 de enero de 1986 el gobierno socialista presidido por Felipe González convocó un referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN celebrado el miércoles 12 de marzo de 1986.

Uno de los motivos por los que este referéndum resultó polémico fue el hecho de que el PSOE se había manifestado en contra del ingreso en la OTAN antes de entrar en el Gobierno, usando el lema "OTAN, de entrada no".

Pero Felipe González y su gobierno anunciaron que iban a defender que España siguiera en la OTAN, aunque bajo tres condiciones atenuantes: la no incorporación a la estructura militar, la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares y la reducción de las bases militares norteamericanas en España.

Previamente González había tenido que convencer a su propio partido en el XXX Congreso celebrado en diciembre de 1984, y además el giro respecto de la OTAN provocó la dimisión del ministro de Asuntos Exteriores Fernando Morán en desacuerdo con él.

Otro de los motivos de la polémica consulta fue la redacción de la pregunta, que la opinión pública consideró tendenciosa para encaminar hacia el "sí" en el referéndum. De hecho el Gobierno hizo campaña por el "sí".

Según Santos Juliá, los principales factores que influyeron en el cambio de actitud del gobierno del PSOE fueron "las presiones de Estados Unidos y de varios países europeos; la relación entre la permanencia en la OTAN y la incorporación de España a la CEE, y la actitud favorable a un estrechamiento de vínculos con la Alianza adoptada desde muy pronto por el Ministerio de Defensa". A esto se añadió la idea de que era imprudente salirse de la OTAN en un momento en que se agudizaban las tensiones de la segunda guerra fría.

En contra de lo esperado, Felipe González --que anunció que dimitiría si ganaba el "No", lo que parece que influyó en muchos votantes-- consiguió finalmente darle la vuelta a las encuestas y el "Sí" acabó imponiéndose en el referéndum con el 52,54 por ciento de los votos a favor.

En 1997, durante el mandato de José María Aznar, España se incorporó a la estructura militar integrada de la OTAN (incumpliéndose el primer condicionante del acuerdo). El segundo precepto fue enmendado, introduciéndose una cláusula por la que Estados Unidos puede instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español, previa autorización del Gobierno de España.

Además, desde 1986 no se ha procedido a la reducción progresiva de la presencia militar de Estados Unidos en España, sino que ha ido aumentándose paulatinamente, con lo que se puede considerar el tercer precepto también incumplido.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tiene sus orígenes en la firma del Tratado de Washington de 1949, mediante el cual diez países de ambos lados del Atlántico (Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Reino Unido) se comprometieron a defenderse mutuamente en caso de agresión armada contra cualquiera de ellos.

Así nació una Alianza que vinculaba la defensa de América del Norte con un conjunto de países de Europa Occidental sobre la base del artículo 51 (Capítulo VII) de la Carta de Naciones Unidas, que reconoce el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado.