Publicado 14/03/2026 08:00

Antonio Casado.- Mañueco, for president

MADRID 14 Mar. (OTR/PRESS) -

En jornada reflexiva de vísperas se repica la plantilla de la secuencia electoral en cuatro de las comunidades autónomas gobernadas por el PP: Extremadura, Aragón, ahora Castilla y León, y en junio, Andalucía. De momento, tres de cuatro en la marcha declinante del sanchismo en perspectiva nacional.

La plantilla es la misma, incluso en esa perspectiva nacional. En las elecciones del domingo gana el PP, aunque necesitará a Vox para gobernar o hacerlo con cierta holgura si matizamos la profecía. La variante, a la vista de los números, apunta a que pueda gobernar en minoría. A mi juicio, es el mejor de los escenarios posibles para el interés general de castellanos y leoneses.

A partir de ahí cabe apostar sobre el nivel de empoderamiento de Alfonso Fernández Mañueco en la siguiente legislatura, tras una campaña en la que acertadamente ha antepuesto lo regional a lo nacional, la gestión a la ideología. Las apuestas han de ir cosidas a dos variables decisivas en el recuento del domingo por la noche. Una el tamaño de la cosecha de Vox. Otra, el resultado de los leonesistas de UPL Unión del Pueblo Leonés), cuya transversalidad puede ser decisiva si la ultraderecha no sube tanto como espera y los socialistas bajan más de lo previsto.

Como el columnista pertenece a esta querida tierra, en la parte más leonesa de la Comunidad, la neutralidad claudica ante su sentido de pertenencia a esta tierra pensativa, donde me escondo de tanto en tanto huyendo del ruido. Así que, celebraré que Mañueco siga siendo mi presidente y, a ser posible, sin Vox, el partido que crece en las encuestas y se desinfla en el compromiso institucional.

Ocurrirá si los votantes castigan a Abascal (cara vista de la candidatura) por pedir el voto para no gobernar. Y también por los culebrones internos de su propia organización, que no retratan precisamente a un partido ejemplar, transparente y democrático, sino todo lo contrario.

Nueve provincias, dos sentimientos de pertenencia y una sola Comunidad. Otras convirtieron la sobrecarga identitaria en licencia para alardes varios, como explica Lorenzo Silva en su libro "Castellano". Por ejemplo, el de condicionar un modelo de financiación autonómica para todos. O, ay, la memoria de quienes asesinaban en nombre de su patria.

Los castellanos y los leoneses no estamos en esos "alardes". Lo nuestro son los fertilizantes, la despoblación, la maldita burocracia, la falta de musculo industrial, el funcionamiento de los servicios públicos, O sea, las "nueces" de las que habla Mañueco, interpretadas como la forma de hacer día a día lo que de verdad mejora las condiciones de vida de sus conciudadanos. También la de este escribidor que añora la plenitud en soledad a las faldas zamoranas del Teleno y la Cabrera Baja.

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