Carlos Carnicero.- Desempleo, financiación autonómica y déficit

Actualizado 10/01/2009 1:00:18 CET

MADRID, 10 Ene. (OTR/PRESS) -

El año 2008 pasará a la historia como el que fue capaz de generar un millón de parados en España. El Gobierno, que negó la crisis desde antes de la campaña electoral de marzo de 2008, entró en el otoño en casi recesión técnica. El superávit fiscal ha volado y los números se manejan como si el dinero fuera tan elástico para prometer satisfacer todas las necesidades: la prolongación de la percepción de desempleo, crear trabajo a través de los ayuntamientos, lanzar la obra pública y repartir dinero entre las autonomías como si la caja del Estado no tuviera fondo.

Tenemos un problema grave: la desproporción de las cifras de desempleo con respecto a Europa demuestran que al carácter general de la crisis económica y financiera internacional hay que añadir algunos factores endémicos de nuestra economía: sectores más amplios de empleados de baja cualificación, un gran endeudamiento familiar y unos salarios proporcionalmente más bajos con los de los países con los que queremos competir. Demasiada dependencia de la construcción y del turismo y falta de sectores económicos de alta tecnología. El consumo va a ser muy difícil de recuperar. Sencillamente porque sus tasas eran muy elevadas, correspondían a unos años de fuerte expansión de la economía y de facilidad de acceso al crédito. Ahora mismo los parámetros son justamente los inversos. No hay salida a corto plazo para recuperar el consumo.

El Gobierno debiera establecer prioridades y acabar con la ensoñación de que en situación de crisis puede haber dinero para todo. Uno de los errores más graves ha sido probablemente no aplazar la negociación sobre la financiación autonómica en la que además la sensación de provisionalidad parte del hecho de que el presidente de Gobierno parece querer contentar a todos como si recibiera cartas a los reyes magos desde un almacén sin límites de mercancía.

Quizá sea muy tarde para pedir una tregua en el pleito catalán, que es el origen de todos estos problemas, pero los ciudadanos no van a entender las cuentas públicas cuando se demuestre que no hay dinero para todo.

Carlos Carnicero.

OTR Press

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