Carlos Carnicero.- Esa suficiencia de un machismo insoportable.

Publicado 19/05/2014 12:00:22CET

MADRID, 19 May. (OTR/PRESS) -

La galantería es la forma más sofisticada de machismo porque se envuelve en la condescendía de pretender una superioridad basada en la fuerza del macho que se intenta disimular con amabilidad impostada. Miguel Arias Cañete ha dejado aflorar las esencias de ese machismo ancestral que pretende cuidar a las hembras para darle protección paternalista frente a la realidad de un mundo masculino que prenden genéticamente sometido a las creencias de su propia superioridad.

Miguel Arias Cañete, en su debate con Elena Valenciano, ha hecho, además el ridículo acrecentado con sus manifestaciones posteriores. En otro país de esta Europa en entredicho, Miguel Arias Cañete habría tenido que abandonar la política por atentado directo contra la consagración de la igualdad de sexos que preconiza nuestra Constitución. No ejerció más sus supremacía sexual frente a Valenciano para no parecer agresivo frente a una hembra indefensa. ¡Casi nada!

No hubo debate sobre Europa, porque el candidato del PP no quiso hablar de las elecciones europeas sino de una realidad española enmascarada por la mentira tantas veces repetidas sobre la bondad de la reformas que han sido y son recorte.

Entiendo a Cañete y entiendo al PP, porque son unos convencidos de que nuestra misión en Europa e la obediencia debida a la supremacía Alemana.

En realidad, lo españoles, hasta que la Unión Europea sea una realidad democrática representativa, debiéramos exigir votar en la elecciones generales alemanas para tratar de dar una pátina de legitimidad al gobierno de facto que ejerce el directorio alemán, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

Está claro que al PP no le interesa una movilización electoral el 25 de mayo; sus cálculos de dignidad electoral en los resultados están hechos en el entorno de una participación algo mayor del cuarenta por ciento.

Quieren que voten sus incondicionales y que no vaya mucha más gente a introducir la papeleta, porque con esas cuentas se quedarían por encima del PSOE, que es a lo único que aspiran. Elena Valenciano mantuvo la dignidad frente a la provocación. Permitió a Arias Cañete un retrato sepia, antiguo del machocaballeroandaluz. El mejor retrato de una realidad que se manifiesta en la contrarrevolución conservadora del PP.

Con esos parámetros, no nos queda más remedio que acudir a votar al PSOE, porque independientemente de todos los reproches que se le puedan hacer al partido de Elena Valenciano, que desplace al PP se ha convertido ya en un asunto de emergencia democrática. Y eso es mucho y, sobretodo, suficiente.

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