Publicado 06/02/2026 08:01

Charo Zarzalejos.- Aragón habla

MADRID 6 Feb. (OTR/PRESS) -

Las vísperas de la cita del domingo en Aragón no han podido ser más movidas. Comisiones de investigación que nada aclaran hasta el punto de que se llevan discursos preparados antes de que el compareciente intervenga, teatro impúdico a cuenta de las pensiones, acuerdos de tan ultima hora que los socios del Gobierno se enteran por el BOE, inundaciones... para qué seguir.

Estas vísperas están a punto de culminar para dar paso a lo más importante de la semana, que no es otra cuestión que las elecciones autonómicas de Aragón y Aragón habla el domingo. No será en las mejores condiciones por la situación climática, de ahí que el temor a una abstención superior a la prevista sea motivo de preocupación para todos los partidos.

En cualquier caso, y salvo que todas las encuestas se equivoquen, el PP será la fuerza más votada. Lo interesante en este caso es saber a qué distancia se queda de la mayoría absoluta y es este extremo el que se va a examinar con lupa.

Sin duda, el primero en hacerlo será Santiago Abascal que se ha venido muy arriba. Están más expectantes por la posible dependencia del PP de sus votos que por la pérdida de apoyos al PSOE. Nada desea más VOX que un PP dependiente de sus escaños. No pueden disimular la satisfacción que les produce imaginar a un PP hincado de rodillas negociando un eventual apoyo al Gobierno que, según las encuestas, estará presidido por Azcón. Sin riesgo a un error de bulto, se presentarán los seguidores de Abascal como los triunfadores de la noche aunque queden en tercera posición.

Ante esta situación bastante previsible, el PP debería medir muy bien sus eventuales pactos con Vox que algunos dan como inevitables y que no a todos, ni mucho menos, los votantes populares les produce satisfacción alguna. Lo que sí parece razonable y deseable para muchos es que más pronto que tarde, el PP, primera fuerza de España, les plante cara aunque eso suponga asumir algún riesgo.

Si Vox va de ganador de las elecciones aunque no las gane, el PSOE, que ya tiene asumidos sus previsibles malos resultados no hará hincapié en ellos, no habrá autocrítica sino que la estrategia será, a modo de tirita que nada cura, poner todo el énfasis posibles en la falta de mayoría absoluta del PP y en su necesidad de un eventual pacto con Vox, como si los resultados ajenos pudieran dulcificar sus faltas de apoyos, como si fuera irrelevante que en más de una localidad puedan ser superados por Abascal.

Extremadura ha sido, en este sentido, un precedente que no deja lugar a dudas y al igual que ocurrió entonces, el secretario general de los socialistas es muy probable que no diga ni una sola palabra. Cuanto más pierde su partido más calla el secretario general y más sonríe el Presidente del Gobierno que a partir del domingo nos sorprenderá con iniciativas que no podrá cumplir. Pero da igual. Se trata de ganar tiempo y hay que reconocer que lo está logrando.

Que nadie crea, como se ha deslizado desde el PP, que los resultados de Aragon echarán a Sánchez de La Moncloa. Parece mentira semejante augurio visto lo visto. Aragon no generará vacante alguna en la presidencia del Gobierno. Hay expectativas que sólo conducen a la melancolía.

Aragón habla el domingo. Las urnas y solo las urnas nos darán el diagnóstico exacto del sentir de los aragoneses. Todos los votos son igual de legítimos y todos los votantes, voten a quien voten, son merecedores del máximo respeto y reconocimiento. Otra cosa será la interpretación de esos votos y será ahí donde el PP tendrá que hacer encaje de bolillos para que los pactos que pueda alcanzar no opaquen el partido que de verdad es.

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