Actualizado 05/07/2010 12:00:43 +00:00 CET

Consuelo Sánchez-Vicente.- Por favor, que ya vale

MADRID, 5 Jul. (OTR/PRESS) -

Qué pesadez, y también qué tristeza, los políticos otra vez enzarzados con las cosas de la política, las de la gente a esperar. Cuatro años esperando que el Tribunal Constitucional dictara la sentencia del Estatuto, y sin siquiera esperar a ver que dice en detalle, solo por lo que pone el fallo, el Gobierno y los nacionalistas catalanes han empezado a alternar el lanzamiento de zarpazos a la yugular constitucional con palmaditas en la chepa de la pastelería política.

El presidente del Gobierno, Zapatero, casi pidiendo perdón, como para tranquilizarla, ¿a quien?, 'a Cataluña', como si fuera un bloque sin matices, ¿por qué?, por la travesura del TC. Y lo que aún me parece peor, ofreciéndose a 're-constitucionalizar', con perdón por el palabro, los artículos declarados inconstitucionales, mediante leyes 'ad hoc' precocinadas en el Parlamento a la medida de las conveniencias de poder de los cocineros. Estar, seguir en el machito es la consigna, como sea. Mientras no lo ponga en el Programa Electoral del PSOE, se presente con él a las elecciones, y las urnas le avalen, ¿en nombre de quien - pregunto - se inviste el actual presidente del Gobierno como depositario y garante de las esencias, lo que cabe y no cabe y lo que es y no es España lo tiene que decidir él...? Que alguien le explique, por favor, que sí, es nada menos que el presidente del Gobierno, pero solo el presidente del Gobierno, y que ganar unas elecciones no te convierte en déspota y "padrecito" de lo que conviene o perjudica al pueblo ignorante. Por favor.

Artur Más, el líder de CiU, posiblemente el próximo presidente de la Generalitat de Cataluña, en mi opinión, sensato y más listo que los ratones coloraos. Dice que la Constitución es un espejo roto y quien lo ha roto es España. Con respeto, que se lo tengo, me gustaría decirle lo ramplón del argumento y lo hartita que estoy (yo entre muchos, pero muchos) de que los nacionalistas utilicen el victimismo "contra España" como método para arañar votos. Con éxito, es cierto, por eso lo hacen; pero es el éxito tramposo de la profecía autocumplida, del envenena que algo queda. Creer en lo que dicen de que la mejor tribu es su tribu, creen lo que yo. O sea, no creen. Los nacionalistas viven de ese cuento, de ese teatrillo. Pero, entre candilejas, tras las bambalinas, saben como yo que el nacionalismo es... Lo que ha sido, lo único que puede ser: un viaje a la Edad Media que chirría de rechinar los dientes en la era de la globalización; impropio del siglo.

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