Más que palabras.- Momento muñeca chochona

Actualizado 05/12/2015 12:00:28 CET

MADRID, 5 Dic. (OTR/PRESS) -

Ha empezado la campaña electoral y con ella el momento "muñeca chochona" el premio de esa tómbola en la que los candidatos ofrecen la deseada muñeca, si el incauto opta por comprar más y más papeletas. Las elecciones obran en los partidos políticos y en sus

representantes un efecto de transformismo, inmediato por el cual lo que hasta hace nada eran fríos plasmas se convierten en riguroso directo, donde exhibir sin pudor las destrezas de todo tipo. Estamos asistiendo a una "orgía de postureo", donde todo vale con tal de conseguir la deseada audiencia en televisión y un millonario. "Me gusta" en las redes sociales.

La muñeca chochona lo tiene todo: estado de bienestar a raudales, sanidad tipo Houston, educación al estilo Harvard, pensiones de seis dígitos, trabajo indefinido, puede conciliar ampliamente la vida familiar y laboral, tiene pagada su hipoteca, y cualquier cosa que uno pueda soñar y salga gratis prometer. El asunto es que después del 21 nadie podrá presumir de haberse llevado la muñeca a casa y todo habrá quedado en frustración. Pero no quiero ser gafe porque hasta que llegue ese momento ¡ha comenzado el espectáculo! y en estos quince días veremos de todo y por su orden, para romper esa cifra del 41 por ciento de indecisos a quienes hay que encandilar.

Lo único que estas alturas está cantado es que el bipartidismo dará paso algún tipo de pactos entre dos, tres o .... ¡en fin lo que haga falta!. Sabemos, según las encuestas que Mariano Rajoy parte como favorito, pero no sólo tiene que ganar sino conseguir los suficientes apoyos para formar gobierno. Por su parte Pedro Sánchez mira de reojo a los dos emergentes de la derecha y de la izquierda incluso, mira su propio partido sobre todo al sur y los nuevos Albert

Rivera y Pablo Iglesias serán, casi con toda seguridad, la llave para abrir el portón del Palacio de la Moncloa. Lo único que estas alturas está cantado es que acaba de arrancar la campaña electoral más plural y más abierta de la democracia, donde nada o casi nada está escrito y por eso estamos viendo un espectáculo televisivo de primera.

El miércoles fui testigo excepcional de la primera visita de Pablo Iglesias al Congreso de los Diputados como candidato a la Moncloa. Había sido invitado por Radio Nacional de España y yo estaba allí, esa mañana, de tertuliana. El rifirrafe entre Celia Villalobos y el líder de Podemos fue un momentazo periodístico de primer nivel. Fue un momento tenso si, pero también vibrante, rápido, directo sin pelos en la lengua y los dos contrincantes se fajaron a fondo con

palabras, gruesas, como corrupto o demagogo, pero se les entendió divinamente todo lo que decían. Los periodistas que estábamos en el hemiciclo, celebramos el improvisado cara a cara entre dos generaciones de políticos apasionados como se celebran, en mi profesión, los buenos scoop, donde no es necesario añadir nada a lo visto y oído, sólo dejar el testimonio para que los oyentes y los espectadores juzguen por sí mismos.. Y para que no faltara de nada el público que había en el Hemiciclo -porque era día de puertas abiertas- jaleó al líder de Podemos al grito de ¡Fuera, Fuera! o

¡Presidente! ¡Presidente!, mientras pedían autógrafos o se hacían fotos con la Diputada Popular más del pueblo que nunca.

Según los datos del CIS, que es sin duda la mejor y más amplia encuesta que se hace en España -sea o no sea cocinada- el PP ganaría las elecciones con un 28,6% de los votos, logrando una horquilla entre 125 y 128 escaños. En segundo lugar, aparece el PSOE con un 20,8%, y un máximo de 89 escaños. Ciudadanos lograría un máximo de 66 escaños con un 19% del voto, y en cuarta posición, figuran Podemos y sus diferentes marcas, con unos resultados que les permitirían sumar entre 45 y 49 escaños. Todos estos datos podrían variar y ¡mucho! dado el elevado numero de indecisos que todavía no han decidido a qué partido van a votar y de ahí el momento muñeca chochona que durante las dos próximas semanas tendremos que parecer. Lo que nos toca a nosotros como ciudadanos es no comprar papeletas que sabemos no llevan premio. Nunca me ha gustado la muñeca chochona y ahora menos.

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