Publicado 30/01/2026 08:01

Charo Zarzalejos.- La derota como emboscada y algo más

MADRID 30 Ene. (OTR/PRESS) -

Lo han vuelto a hacer. No cabe alegar desconocimiento, ni error y ni siquiera buena fe. Sabían en Moncloa que el famoso decreto ómnibus no iba a salir pero la derrota parlamentaria no era más que un daño colateral de bajo impacto porque lo importante era desgastar al PP, esos energúmenos que, al parecer, quieren que los pensionistas vivan peor.

Lo han vuelto a hacer y la treta solo puede convencer, satisfacer y darse por buena para todos aquellos que, llueva o truene, siempre encuentran el contexto necesario que justifica la reposición de una película ya conocida. Los pensionistas no deben tener temor alguno. Cobrarán su revalorización pese a que el Ejecutivo teatralice con el mantra de que se están contemplado todos los escenarios cuando en realidad ya tienen elaborado el decretó correspondiente.

Hasta que este decreto llegue la tarea es afear al PP. Buena prueba es que ya en noviembre el PP presentó una iniciativa legislativa para que las pensiones se revalorizaran de manera automática con independencia de que hubiera o no presupuestos. Naturalmente la propuesta quedó en el cajón de los sueños, pero da igual. Y ahí tenemos al presidente protagonizando un corto acusando al PP de desprecio a los pensionistas. Al partido de Nuñez Feijoo se le puede criticar por muchas cosas pero en este asunto y sin rubor alguno, el Gobierno lanza un bulo de alto voltaje. Y de eso se trataba, de lograr un debate afeando al PP sin tocar a Junts, socio dé investidura... no todos son iguales. Los siete independentistas merecen más mimos que el primer partido de España.

Pero ¿que se ha creído el Gobierno?. ¿Cree que puede gobernar al margen de la mitad de España?, ¿que solo ellos tienen corazón?. Sí, se lo cree y lo practica sin pudor alguno.

Sin embargo, y más allá de semejante desfachatez y de las legítimas críticas que se puedan hacer al PP, hay un problema mucho más de fondo que no es otro que el desprecio al Parlamento al que de manera sistemática se le hurta su labor deliberativa. No cuidar los procedimientos democráticos es una forma de debilitarla. Ni se debaten cuestiones de largo alcance, ni se celebran debates sobre el estado de la Nación, ni se cumple el deber constitucional de presentar las cuentas públicas y los acuerdos a los que el Gobierno llega con quienes le permitieron la investidura están rodeadas, blíndalas, diría yo, por el oscurantismo, por la falta total de transparencia.

Esta banalizacion de los procedimientos, este despreció a la liturgia democrática, que se acepta como normal por buena parte de la opinión pública y publicada, llegado el caso, puede ser adoptada por quien suceda a Pedro Sánchez. Si ahora se da por bueno, si todo es comprensible, si este desprecio al procedimiento es irrelevante, el próximo presidente del Gobierno, socialista o no, bien puede continuar por esta senda.

La diferencia es que si es socialista existirá la misma comprensión, pero si Feijoo llega a la Moncloa no es difícil imaginar que los que hoy comprenden y aceptan la estrategia del Gobierno se llevarían las manos a la cabeza y le caerían chuzos de punta si optara por la misma estrategia que Pedro Sánchez. Dirían, y con razón pero sin autoridad moral, que estaría debilitando la democracia. La diferencia es que esta humilde periodista sería la primera en denunciarlo y ahora ya formo parte de ese grupo que lo critica ahora. Lo importante es hacer las cosas bien o mal. El quien, es secundario.

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