MADRID 20 Nov. (OTR/PRESS) -
Los casos de corrupción siguen marcando, impregnando y contaminando la crónica de la actualidad política española. Noticias desagradables que salen a la superficie merced a la labor metódica de la UCO -agentes de la Guardia Civil ejerciendo tareas de policía judicial.
A reserva de lo que sustancie la justicia cuando los presuntos implicados en las dos tramas, cuya cabeza aflora en los informes conocidos en las últimas horas, ya se puede decir que algunos individuos se meten en política para medrar. Al precio de utilizar los cargos, bien como palanca para conseguir mordidas amañando contratos de obras públicas -"caso Cerdán" con la empresa constructora Acciona- o bien la adquisición de material sanitarios gravado con sobrecostes -mascarillas en tiempos del COVID- en el caso de Javier Aureliano García, presidente de la Diputación de Almería. Ambos casos han coincidido en el tiempo en su traslación a los medios aunque sin relación alguna entre ellos. El segundo que presuntamente implica a varios dirigentes provinciales del Partido Popular se habría fraguado en los aciagos días de la pandemia.
El primero es la crónica anunciada sobre las presuntas andanzas no precisamente santas de Santos Cerdán hasta hace poco diputado y secretario de Organización del PSOE que se encuentra desde el verano en prisión. Lo que trasciende del informe de la UCO es que Cerdán sin tener cargo alguno en el Ministerio de Transportes dirigido por José Luis Ábalos, su predecesor como número dos del PSOE, presuntamente, habría conseguido orientar determinada adjudicaciones de obras públicas a favor de la mencionada constructora a cambio de un 2% de mordida. En la trama están siendo investigados varios altos cargos de esta empresa. El retablo del reparto entre familiares de las comisiones cobradas remite a lo más cutre de la picaresca .Mal endémico en nuestra historia.
Lo que queda por sustanciar es sí ese "2% " -espejo del famoso "tres per cent" de cuando Jordi Pujol mandaba en Cataluña-, también aquí haya podido tener alguna conexión con la financiación del partido en cuya secretaria de Organización se habían relevado los ahora investigados Ábalos y Cerdán. Lo que parece evidente es que el elemento clave para conseguir las supuestas mordidas era la elevada posición política de los presuntos implicados en la trama. Otro tanto explicaría el caso de Almería. Es desolador, no salimos del agujero.