Fermín Bocos.- Error Real

Publicado 13/05/2014 12:00:12CET

MADRID, 13 May. (OTR/PRESS) -

Ningún miembro de la Familia Real asistió al funeral celebrado en Monterrubio de la Serena por la memoria de los cinco niños extremeños fallecidos en el accidente del microbús que chocó contra la excavadora.

Leo en la prensa regional que las autoridades y las gentes del lugar comentaban la ausencia. Ausencia llamativa si se compara con ocasiones luctuosas anteriores en las que los familiares de las víctimas contaron con el pésame y los testimonios de afecto de alguno de los miembros de la familia del Rey. Ocurrió, por ejemplo, cuando tras un accidente de tráfico en la provincia de Soria en el que perdieron la vida 26 jóvenes -creo recordar que fue en julio del año 2000- la Reina sí asistió a las honras fúnebres. Toda España pudo ver por la televisión cómo a Doña Sofía se le saltaban las lágrimas. Amén de la sensibilidad propia de cada persona frente a las desgracias ajenas, en el caso que nos ocupa y en otros de parecida naturaleza, asistir a las víctimas entra dentro del capítulo de obligaciones protocolarias. Por decirlo coloquialmente: "les va en el sueldo".

Nadie tiene poder sobre la muerte y el dolor que apareja, sólo puede aliviarlo el paso del tiempo, pero no hace falta pensar mucho para concluir que a los familiares de los muchachos que murieron en el accidente les habría servido de consuelo recibir el pésame en palabras de algún miembro de la Familia Real. La gente humilde, la gente del pueblo, valora los gestos. Quien no sepa ponderar -y entender- que el en siglo XXI, la Monarquía como institución, impresiona menos que la conducta de quienes la representan, es que no está al tanto de la realidad. Ni de lo que ocurre en España, ni de las opiniones que circulan por las redes sociales. Por no hablar de las ideas sobre instituciones alternativas que día a día cobran más fuerza. Sobre todo entre los jóvenes. Entre los chicos que tienen la edad que tenían los cinco muchachos extremeños que perdieron la vida en la carretera cuando volvían de jugar un partido de fútbol. Lo decía el clásico: cuando los errores se repiten, dejan de serlo para convertirse en tendencia. Pues eso: uno más.

OTR Press

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