Fernando Jáuregui.- Zapatero 'olvidó' felicitar el año nuevo

Actualizado 31/12/2010 13:00:58 CET

MADRID, 31 Dic. (OTR/PRESS) -

Comprendo que pueda parecer una mera anécdota -quizá lo sea--, pero lo cierto es que José Luis Rodríguez Zapatero, en su comparecencia ante la prensa de fin de curso, olvidó este jueves felicitar el nuevo año a los más de cien periodistas que seguíamos el acto en La Moncloa. No, a mí no me parece anecdótico que Zapatero -que es una de las personas más educadas y consideradas que conozco, y lo digo sin el menor asomo de ironía_ diese fin abruptamente a su encuentro con los periodistas, obviando hasta el trámite, casi obligado, de la felicitación: feliz salida y entrada, etc. Y es que ZP se encontraba visiblemente incómodo ante unos informadores que insistíamos en preguntarle por su futuro profesional -"no es este el sitio ni el momento para responder", se enrocaba el presidente--, acerca de si alguna vez ha pensado en dimitir o si tiene pensado un sucesor. No le gusta hablar de cosas tales, eso quedó claro.

Así que Zapatero, que sabía que le íbamos a interrogar sobre todo esto, pero que había acudido al atril del portavoz monclovita para disertar sobre pensiones, y de reformas y de acuerdos, puso pies en polvorosa en cuanto pudo. Y le comprendo. Lo que no comprendo -y conste que se le preguntó_ es la razón por la que sigue empeñado en no desvelar si piensa o no presentarse a la reelección en las elecciones generales de marzo de 2012 (él insiste en que no piensa adelantarlas): tiene al PSOE en vilo, a la opinión pública sobre ascuas, a los próximos al borde del ataque de nervios y a los lejanos a punto de la locura, a los mercados internacionales ojipláticos y a las cancillerías, que son las más despistadas, convocándonos cada día a los periodistas para que hagamos de oráculo y adivinemos el porvenir: ¿se va, se queda?.

Pero ese porvenir parece pertenecer solamente a ZP, que olvida que somos nosotros, los ciudadanos, quienes le elegimos y le pagamos, y que tenemos derecho a saber qué piensa hacer con su cuerpo leonés. Pues nada: que sigue la incógnita y todos salimos este jueves de la rueda de prensa que cierra el 2010 político como el negro en el sermón: cabeza caliente y pies fríos, muy fríos. Y sin felicitación de año nuevo.

OTR Press

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