Publicado 12/02/2026 08:01

Francisco Muro de Iscar.- Tiempo de otra política, ¿de otros políticos?

MADRID 12 Feb. (OTR/PRESS) -

El otro día leía un reportaje titulado "Los increíbles beneficios de sostenerse sobre una sola pierna" y no pude menos que exclamar: "coño, Sánchez". Perdón por la expresión, pero me salió de dentro. ¿Qué puede venir después de perder en Extremadura y hacer el ridículo en Aragón, de todos los reveses parlamentarios, de tener en el juzgado a medio partido y a la familia? Pues como en el circo en que vive: "Y ahora, el más difícil todavía: sin la otra pierna".

Sánchez está dispuesto a ganar tiempo como sea, a mandar a la hoguera a sus más fieles y cercanos colaboradores -tristes ministros, pobres candidatos-, a ceder lo que haga falta a quien se lo pida, a reírse de Feijóo y sus errores, a esconder los suyos sacando cada día un conejo de una chistera vacía y a seguir haciendo crecer a Vox con tal de hacer daño al Partido Popular. En una palabra a resistir cueste lo que cueste.

Sánchez no sólo ha logrado de forma inverosímil que Vox crezca y parezca un partido de gobierno. También ha acabado con la izquierda a su izquierda. (Ya saben todos que no existe extrema izquierda, sólo extrema derecha). Sumar no suma, Izquierda (des)Unida, el PCE (existe todavía, aún tiene militantes y dirigentes, créanselo) (No)Podemos, todos son irrelevantes. En Aragón, la Chunta aragonesista tiene más votos que todos ellos juntos y les dobla en escaños. Ione Belarra, Iglesias e Irene Montero, azuzando a los perros contra los fascistas han logrado que su partido pase a ser extraparlamentario e irrelevante. Van de derrota en derrota hasta la desaparición total. Sin Sánchez, al que siguen apoyando en el Parlamento tragando sapos y culebras para mantenerse en el escaño y para sostenerlo en el poder, no hubiera sido posible que la extrema izquierda pueda convertirse en breve en una fuerza extraparlamentaria. Y es que eso sólo lo puede conseguir quien es capaz de mantener el equilibrio sobre una sola pierna.

Sánchez agoniza, pero tampoco puede alzar la voz el Partido Popular. Cada victoria electoral se traduce en una mayor debilidad y casi en la imposibilidad de gobernar. Si eso se repite en Castilla y León y en Andalucía, tal vez le convenga, como a Sánchez, que no haya más elecciones hasta bien entrado 2027. Se está produciendo un divorcio entre sus votantes y el partido y cada vez son más los que le están poniendo los cuernos con Vox. No creo que estén enamorados de Abascal -sin responsabilidades de gobierno, sin programa, en contra de todo, en la disputa por todo- pero tampoco saben qué va a hacer el Partido Popular si llega al Gobierno y están cansados de un relato viejo, inconcreto, a rebufo de las ocurrencias de Sánchez. Mucha gente vota a Vox para dar una patada en cierta parte al sanchismo y al feijoismo. Uno miente y el otro no engancha. Es tiempo para otra polìtica que, en principio, no parece que quiera proponer ninguno de los que conocemos.

Sigo creyendo, no sé por cuanto tiempo, que la mayoría de los españoles está en el centro, un poco a la derecha y un poco a la izquierda. Creo que esa mayoría quiere que las cosas funcionen, que los servicios públicos, especialmente la educación y la sanidad, mejoren elevando los niveles de calidad y exigencia y poniendo en valor a sus profesionales. Que las infraestructuras no se caigan por falta de recursos y de mantenimiento. Que se dote a la justicia de medios y que no esté controlada por los políticos. Que la democracia no sea una farsa, con un Parlamento devaluado y que la corrupción no sólo se persiga, sino que haya elementos de control que la impidan o la dificulten. Que sean capaces de aprobar unos Presupuestos o que dimitan. Que acaben los insultos entre políticos, que dialoguen en lugar de enfrentarse y enfrentar a los ciudadanos. Que ofrezcan y busquen acuerdos.. Que tengamos gobiernos transparentes. Que se acaben los privilegios de algunas regiones y de algunos ciudadanos y los acuerdos a espaldas de los ciudadanos y de sus representantes. Que no hablemos del problema de la vivienda sino que se pongan los medios para hacer viviendas y que se fomente un alquiler asequible. Que se priorice la creación de empleo de calidad, con sueldos dignos, y que integremos de verdad, mediante formación y apoyo, a los inmigrantes que han venido a España a trabajar. Que saquen sus manos de las empresas públicas y pongan a expertos reconocidos al frente de la gestión de lo público.

Eso, y algunas cosas, más no pueden ser palabras. Tiene que ser un compromiso escrito, un programa hecho con los mejores expertos, no solo del partido, un pacto con los ciudadanos asumiendo la responsabilidad de dimitir si no son capaces de llevarlo a la práctica. Otra polìtica, otra forma de hacer polìtica.

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