José Cavero.- La búsqueda del pacto

Actualizado 21/02/2010 13:00:30 CET

MADRID, 21 Feb. (OTR/PRESS) -

De momento, el pacto ése para salvar la economía en esta fase de la crisis, tiene más de preparativos que otra cosa. Parece que, finalmente, el jueves próximo se producirá ese esperado encuentro entre los partidos, pero poco más se sabe sobre la actitud de cada cual, salvo lo que van diciendo los correspondientes líderes. Desde el PP se insiste en la desconfianza radical, e incluso se han avanzado algunos aspectos de su propio programa de actuación, "el gran secreto", o el secreto mejor guardado. Rajoy ha hablado de un contrato laboral con indemnización en función de la antigüedad en la empresa, ha vuelto a reclamar que quede sin efecto la anunciada subida de impuestos y reclama una ley para reducir la morosidad. Pero ha lanzado otros axiomas paralelos, por ejemplo, que el principio inspirador tiene que ser ayudar al emprendedor. Y ha señalado que la Administración paga con un retraso de 139 días y así no se puede funcionar. Dice que es absurdo subir el IVA y más en el sector del turismo. Pero, sobre todo, insiste en su gran estribillo: el gobierno debe rectificar a fondo en toda su política económica. Dice incluso que si en algo está de acuerdo todo el mundo es en que tiene que haber una rectificación económica a lo grande. En la misma línea que Rajoy, claro, está su portavoz económico, Cristóbal Montoro: "Pactaríamos con el Gobierno si rectifica".

Desde el gobierno se cree que hay elementos suficientes para sacar "algo" adelante, aunque todavía no se sabe bien qué saldrá de ese comité. Teresa Fernández de la Vega proclama: "Creemos que hay margen de acuerdo". Pero sigue habiendo en el seno del PSOE muchas desconfianzas hacia el PP. Por ejemplo, la que expresa Francisco Fernández Marugán: "Lamentablemente, el PP no quiere comprometerse". Y en cuanto a las restantes fuerzas y portavoces, puede haber sorpresas inesperadas. Si hasta ahora se había contado con los nacionalistas catalanes y vascos, ojo a lo que dice Durán i Lleida; que el PSOE no debe creer que vamos a dar apoyo a Zapatero.

Dicho de otro modo, que el mercado está difícil, sumamente difícil. Y mientras tanto, pocos parecen recordarse cómo empezó todo este embrollo de la crisis. Zapatero viajó ayer a Londres y ha recordado que "los déficit públicos se producen porque imperaron las tesis de los que hoy exigen apremiantemente reducirlos. Vaya paradoja: que los mercados que salvamos intenten poner dificultades. Pero así es la cruda realidad. Lo dijo con el primer ministro británico, Gordon Brown, el otro líder europeo asediado y acorralado por la crisis.

Y mientras tanto, la clientela o la afición está todavía atónita con la contemplación de los dirigentes sindicales, Toxo y Méndez, y su "pie en la pared" contra la propuesta de elevar la edad de jubilación. Muy a menudo, los sindicalistas habían parecido al margen de la crisis, sin entender de qué iba eso. Ahora están rozando el ridículo con su batalla a ultranza y la expresión que hacen de su postura intolerante. Escuchar a Cándido Méndez proclamar, con voz tonante: "Zapatero, así, no. Zapatero, eso no", avivará las sospechas de que este Gobierno tiene un miedo atroz a los sindicalistas, y la sospecha de que volverá a hacerles caso incluso contra toda razón y lógica. ¿Será verdad que Toxo y Méndez son los verdaderos vicepresidentes de la situación?

OTR Press

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