Actualizado 05/07/2010 12:00:39 +00:00 CET

José Cavero.- Rechazo en Cataluña, Satisfacción en España

MADRID, 5 Jul. (OTR/PRESS) -

¿Cómo es posible que en Cataluña la sentencia sobre el Estatuto haya provocado una conmoción política de rechazo, mientras que en el resto de España se ha visto con satisfacción?, se pregunta este domingo el diario El País, antes de proporcionar los datos de una encuesta, según los cuales, la respuesta está en el 61% de catalanes que considera que la resolución del TC es un agravio para Cataluña, frente al 55% que no comparte ese planteamiento en el resto de España. Hay divorcio en la opinión y la percepción de los ciudadanos de Cataluña y del resto de España, según Metroscopia.

Como la hay entre la posición de los gobiernos de España y de Cataluña, pero en ningún caso los encuestados sostienen que haya riesgo de ruptura tras la sentencia. El "España se rompe" parece no calar, porque el 51% de los catalanes asegura que el fallo no aleja a Cataluña del resto del Estado y el 58% de los ciudadanos españoles comparte esa opinión. Sólo lo cree el 79% de los votantes de ERC. Metroscopia explica cómo los partidos catalanes, salvo el PP, se han subido a la ola de la opinión mayoritaria entre sus ciudadanos, contraria a la sentencia. En vísperas de las elecciones autonómicas de otoño, todas las formaciones catalanas buscan la forma de canalizar y rentabilizar ese sentimiento ciudadano, con la única excepción del partido que recurrió el Estatuto, el PP.

El victimismo es rentable. En el resto de España, el sentimiento mayoritario, según la encuesta, está más en línea de la opinión expresada por el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, valorando de manera positiva la sentencia y apuntando al final de un proceso que terminó por ser el centro político de la pasada legislatura. Más revelador aún de la posición de dureza de los partidos catalanes es el análisis de los datos en función de la posición política de los encuestados. El porcentaje de rechazo es proporcional al teórico grado de nacionalismo de cada partido. Así, entre los votantes de ERC, un 97% se suma a la tesis del agravio a Cataluña. Cabe recordar que esta formación independentista no apoyó el Estatuto en el referéndum de 2006.

Entre los nacionalistas de CiU, el porcentaje de ciudadanos que ven un perjuicio a Cataluña es del 79%. Y en el PSC es del 54%. Estos dos partidos, que se disputan la presidencia de la Generalitat, encabezan también ese frente para encauzar políticamente el malestar ciudadano por la sentencia. Obviamente, en el resto de España hay más votantes del PSOE que del PP críticos con la sentencia.

De esas posiciones mayoritarias no sale bien parado, en todo caso, el TC, que ha tardado más de cuatro años en dictar sentencia, que ha protagonizado episodios de filtraciones, recusaciones, enfrentamientos internos y cambios de ponentes sin precedentes. Y que ha dictado una de las sentencias más polémicas de la historia constitucional con un tercio de sus miembros en precario por la incapacidad del PSOE y del PP para proceder a su renovación después de más de dos años y medio.

El largo y tortuoso episodio de la sentencia sobre el Estatuto ha dejado la institución tocada, según demuestra la encuesta. El 54% de los catalanes niega legitimidad al TC para dictar esta sentencia. Incluso, solo el 39% de los ciudadanos del resto de España defiende la legitimidad del Constitucional con su actual composición, aunque en este caso la opinión crítica no sea la mayoritaria. Y en esta situación de duda, ¿Cómo salimos de esta?

La opinión mayoritaria en Cataluña y en el resto de España es que debe buscarse una salida con una negociación entre la Generalitat y el Gobierno central. Más o menos lo mismo que pretende hacer Zapatero con Montilla, una vez que se conozca el fallo completo del Constitucional. El 62% de los catalanes aseguran que ambos ejecutivos deben negociar "las reformas legales y estructurales necesarias para que resulte constitucional lo que ahora ha sido rechazado por el Tribunal". Es decir, buscar la manera de recuperar reivindicaciones de los partidos catalanes incluidas en el Estatuto. Por ejemplo, el capítulo referido a la Justicia que podría ser incluido en una futura reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial. El porcentaje baja al 44% en el caso de los ciudadanos del resto de España. Y hay discrepancia sobre otras posibles salidas, como un nuevo referéndum o la celebración de una manifestación.

La primera opción no la defiende ningún partido catalán, pero es apoyada por el 55%. Y la rechazan mayoritariamente el resto de españoles.

Lo que sí han hecho los partidos catalanes, excepto el PP, es convocar una manifestación para mostrar su rechazo a la sentencia. Y, según la encuesta, tienen apoyo suficiente para hacerlo, de un 52%. La mayoría de catalanes rechaza la celebración de elecciones anticipadas, tal y como pide CiU. La encuesta muestra que Artur Mas está cerca de la mayoría absoluta, con un porcentaje de voto de 39%. La muestra impide hacer la translación a escaños y se aprecia un ligero retroceso de CiU, quizás por el desgaste del caso Millet. El PSC, con el 24,7%, perdería dos puntos respecto a los anteriores comicios. ERC tendría casi la mitad del apoyo logrado hace cuatro, quedando en torno al 7.5%. Si algún día Catalunya se proclama independiente, a nadie debería extrañarle que en el panteón de los padres de la patria se reserve un espacio muy noble para los miembros del TC.

La tan esperada sentencia sobre el Estatut ha caído como una bomba de relojería en Catalunya. Pero no se trata de un tsunami de efecto inmediato. Es más, probablemente ni siquiera tenga efectos visibles a corto plazo: el PSC seguirá hablando de federalismo, CiU puede que sostenga a Zapatero hasta el final de la legislatura, todo apunta a que ERC caerá en las elecciones de otoño, miles de catalanes seguirán a La Roja con el corazón en un puño...

Y, sin embargo, el corrimiento de tierras es muy profundo y a medio plazo puede modificar completamente el paisaje. Muchos federalistas y autonomistas que llevan más de 30 años tratando de cambiar España entonan públicamente el RIP. Y aquí reside la importancia de lo que está pasando: la opción directamente independentista se ha abierto paso por vez primera en el espacio central de la política catalana. "El TC se ha convertido en un amigo extraordinario del separatismo. Ha trabajado para ellos con gran eficacia.

La señora María Emilia Casas y sus compañeros se han ganado dos vueltas al ruedo, dos orejas, un gran monumento de los independentistas". Quien así se expresa es el siempre ponderado catedrático de Sociología Salvador Giner. Un hombre moderado, progresista, íntimo del ex president Pasqual Maragall y que ahora preside el Institut d'Estudis Catalans, una de las señas de la sociedad civil catalana que han saltado de indignación al conocer la sentencia. La sensación general de hartazgo y de final de etapa se ha impuesto en las capas centrales de las élites políticas.

A estas alturas, ya no importa tanto el debate técnico o las razones de unos y otros. Tampoco la discusión cuantitativa de si la sentencia respeta el 95% o el 98% del Estatut. Tras tantos años de negociación, de pacto en el Parlament y en el Congreso, se ha extendido la sensación de que no hay nada que hacer. Así lo viven subjetivamente, tengan o no razón, muchos de los que hasta ahora apostaban desde Catalunya por la España plural. Están escribiendo el último capítulo de su libro. Y no tiene final feliz. "El catalanismo de CiU creía a principios de la década pasada que daríamos un gran salto y acabó recibiendo un gran guantazo de Aznar.

Y ahora el catalanismo de izquierdas creía que nos llevaría a un gran avance y ha recibido una paliza. El camino seguido por ambos está agotado", concluye. La larga marcha de las posiciones independentistas hacia la hegemonía en Catalunya es lenta, pero parece inexorable, es su triste conclusión, según el reportaje..