A vueltas con España.- Cataluña puede irse.

Publicado 13/04/2014 12:00:16CET

MADRID, 13 Abr. (OTR/PRESS) -

La intención de una parte importante de los catalanes de separarse de España puede encauzarse con una respuesta política por parte del Estado, en busca de un nuevo encaje de Cataluña en España, o resolverse en las urnas, con unas reglas pactadas, como está sucediendo en Escocia, sin ir más lejos. Como no va a resolverse es sin hacer nada.

Descartada la autorización del Congreso para organizar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, cabe ahora que la Generalitat promueva en el Parlament una ley de consulta no vinculante, aprovechando un artículo de su estatuto de autonomía, pero como quiera que su texto puede plantear un recurso de inconstitucionalidad y otro tipo de inconvenientes para los catalanistas, lo más seguro para ellos es celebrar unas elecciones autonómicas anticipadas de carácter plebiscitario, en las que el frente independentista concurriría con un programa único en ese sentido, en busca del reconocimiento popular mayoritario, como base para asegurar su objetivo final.

¿Puede hacer algo el Gobierno de España? Sí. Su primera gran opción es optar por un diálogo político amplio, que incluya una reforma constitucional y un nuevo estatuto catalán en una España federal, que en ese contexto sería necesariamente asimétrica. Sería también lo más integrador y una salida parecida a la de la Transición, para alcanzar una solución que dure al menos otros 30 o 40 años.

También tiene el Gobierno una segunda opción: convocar elecciones generales anticipadas antes que las autonómicas anticipadas o que la posible consulta no vinculante. En ese supuesto, Mariano Rajoy estaría manejando los tiempos -factor siempre importante en política- y podría aguardar que unas generales brindasen un resultado más favorable a los partidos españolistas y/o federalistas que unas autonómicas, como siempre ha sucedido en Cataluña, donde históricamente CiU y el PSC se han alternado hasta hace poco en la victoria electoral, según fuesen autonómicas o generales. Sería otra manera de hacer frentismo, lo cual en democracia siempre es arriesgado, pero tal vez la única de tener un resultado de las urnas más favorable para los intereses de Madrid, teniendo en cuenta que los catalanes suelen ir a votar más en generales que en autonómicas y que en generales son más generosos con las fuerzas de ámbito estatal.

Lo que es seguro, si no se hace política con mayúsculas, es que en Cataluña pasará algo y que ese algo está teñido de independentismo. No querer verlo supone estar ciego. Y el tiempo corre en contra de Madrid.

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