Julia Navarro.- Escaño Cero.- Mil millones... de hambrientos.

Actualizado 17/10/2009 14:00:29 CET

MADRID, 17 Oct. (OTR/PRESS) -

1.020 millones de personas pasan hambre. La cifra es tan enorme que casi nos impide hacernos idea de lo que esconde, de la tragedia que supone que más de mil millones de personas pasen hambre.

Por eso, aunque todos los días se celebre el día de algo, me parece importante que hoy, 16 de octubre, que se celebra el Día Mundial de la Alimentación, hagamos un alto en el camino para mirar a nuestro alrededor y enterarnos que más allá de las fronteras de nuestro confortable mundo, hay mil millones de personas que no comerán y que muchos terminarán encontrando la muerte por hambre, sobre todo los más débiles, los ancianos, los enfermos, los niños.

El máximo responsable de la FAO, la agencia de la alimentación de Naciones Unidas, Jacquec Diouf, ha afirmado que es "intolerable" que haya mil millones de hambrientos cuando en la Tierra hay recursos suficientes para dar de comer a todos sus habitantes.

Por tanto, tenemos que preguntarnos a qué se debe que haya mil millones de personas que pasan hambre y más allá de las catástrofes naturales lo que nos encontramos es que la mayoría de los hambrientos viven en zonas donde no hay sistemas democráticos, independientemente que de algunos de los países donde la gente pasa hambre, tengan recursos naturales.

642 millones de hambrientos hay en Asía y el Pacífico, 265 en África, 53 en Ámerica Latina y el Caribe, 42 en Oriente medio y Norte de África y 15 en el resto. El mapa indica claramente que allí donde hay regímenes totalitarios, medievales, esclavistas o falsas democracias se pasa más hambre porque los campesinos no son dueños de los recursos, porque no tienen acceso a las semillas, porque no pueden comercializar sus productos, porque la suya es una agricultura solo de supervivencia.

A mí me resulta escandaloso que haya 1.020 millones de seres humanos que hoy no van a comer, y más allá de que hoy sea el Día Mundial de la Alimentación, creo se debería promover un debate para instar a los gobiernos a que hagan políticas encaminadas a acabar con esta vergüenza. Si los gobiernos han acudido presurosos a salvar al sistema financiero puesto en quiebra por unos cuantos sinvergüenzas, no entiendo por qué no son capaces de promover iniciativas que acaben con la vergüenza de saber que hay mil millones de personas que se mueren de hambre.