Julia Navarro.- Escaño Cero:"La encrucijada de López".

Actualizado 03/03/2009 1:00:37 CET

MADRID, 3 Mar. (OTR/PRESS) -

No hay derrotas dulces, de manera que para el PNV supone un duro golpe el resultado obtenido el domingo en las elecciones vascas. En primer lugar ha perdido más de sesenta mil votos, aunque tenga un escaño más, y, en segundo, no le salen las cuentas para formar gobierno con sus socios de antaño aunque ahora incluyera a Aralar. La única posibilidad que tiene el PNV es convencer a los socialistas para formar un gobierno bipartito y de esa manera continuar instalados en el poder. A eso se van a emplear a fondo buena parte del empresariado y de algunos sectores sociales del País Vasco.

En el PSOE también hay quien baraja esa hipótesis pensando en que el PNV es aliado de Zapatero en Madrid y, sobre todo, porque dicen que se les hace cuesta arriba pactar con el PP. Pero si Patxi López forma gobierno con el PNV estará traicionando a su propio electorado y a todos aquellos que por primera vez han votado socialista en el País Vasco con la ilusión de que algo cambie.

Por primera vez son más los votantes no nacionalistas que los nacionalistas y han evidenciado un auténtico deseo de cambio. Ese cambio pasa porque Patxi López sea lehendakari y para ello necesita que el PP se muestre generoso votando su investidura lo mismo que UPyD. En realidad el PP no tiene otro remedio que hacerlo porque sus propios electores no entenderían que pudiendo tener en el País Vasco un gobierno no nacionalista no apoyaran a Patxi López.

Lo mismo le sucede a Rosa Díez. Tanto desde el PP como desde UPyD podrán decir lo que quieran, que si van a poner tal o cual condición, que si van a exigir tal o cual cosa, lo cierto es que sus propios electores no les perdonarán que no apoyen a López.

Evidentemente, Patxi López no lo va a tener fácil, puesto que tendrá que gobernar pactando con unos y otros, pero si desaprovecha esta oportunidad y le regala el gobierno al PNV o forma un bipartito con el PNV, enterrará para décadas la posibilidad de que se produzca el cambio en el País Vasco y, desde luego, que los electores vuelvan a confiar en el PSE.

El País Vasco necesita el revulsivo de un gobierno autonomista, de un gobierno que persiga el bienestar de los ciudadanos, de un gobierno que anteponga el concepto ciudadanía al de soberanía, de un gobierno que sea capaz de relacionarse amablemente con el resto de España. Y Patxi López puede hacerlo.

En cuanto al PP, ya digo que está obligado a apoyar a López, y Mariano Rajoy quedaría estupendamente si subiera a la tribuna a decir que su partido va a apoyar a López gratis, es decir a cambio de nada, solo por responsabilidad.

La sociedad vasca ha dejado claro que quiere el cambio, ahora sólo queda que los dirigentes políticos de los partidos no nacionalistas estén a la altura de las circunstancias, y Patxi López ya ha demostrado que lo sabe estar, esperemos que no se deje llevar por cantos de sirena cayendo en las redes del nacionalismo.

OTR Press

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