MADRID 3 Jun. (OTR/PRESS) -
Ocho años después de que el PSOE presentara una moción de censura contra el entonces partido gobernante, el PP, con Mariano Rajoy como presidente de Gobierno, creo que el discurso del entonces candidato Pedro Sánchez está de plena actualidad.
A aquel discurso no le sobraría ni una línea si hoy alguien se subiera a la tribuna del Congreso para describir la situación política en España y la responsabilidad de sus gobernantes por la corrupción campante. Solo habría que cambiar una palabra, en realidad un apellido el de Rajoy por el de Sánchez. Ocho años después, la corrupción también ha acampado, presuntamente hasta que haya sentencia, tanto en el PSOE como en los aledaños monclovitas.
Si entonces a todos nos resultaba increíble que Mariano Rajoy no supiera nada sobre las corruptelas en su partido, hoy resulta igual de increíble que Pedro Sánchez ignore lo que hacía su ministro de Transportes, el señor Abalos, también secretario de Organización del PSOE y su sucesor en dicho cargo, el señor Cerdán, o que ignore la existencia de la tal Leire Díez.
El olor a podredumbre es el mismo. Lo que me pregunto es porque tantos a los que entonces les resultaba insoportable las corruptelas del PP, hoy encuentran eximentes con las socialistas. No solo eso, sino que tienen la desfachatez, por no decir una palabra gruesa, de afirmar que hay una conspiración contra el supuesto gobierno angelical de Sánchez. Pero vuelvo al principio: busquen en Internet aquel discurso del hoy Presidente. Cambien el apellido Rajoy por Sánchez y la conclusión es que estamos como estábamos.