MADRID 7 Ago. (OTR/PRESS) -
No ha habido desgracia en España en la que el Rey no haya estado presente y lo ha estado previa autorización del Gobierno. Felipe VI, como Rey constitucional que es, tiene medidos y controlados sus movimientos. Nadie le impide ir al cine con la Reina, pero, ojo, cuando se trata de cuestiones mayores el cantar es otro bien distinto. Su margen de actuación es el propio de un Rey que reina pero no gobierna. Como el presidente de Ceuta lo sabe, ha sido él quien ha tenido que viajar a Marivent y ha recibido del Rey el tiempo que Sánchez no tuvo para hablar con él por teléfono, idéntico comportamiento.
Como el Gobierno, hasta el momento, no ha considerado oportuno que el Rey viaje a Ceuta para acompañar y alentar a los 80.000 españoles que han vivido jornadas inéditas, difíciles y lamentables el Rey ha hecho lo que le han dejado hacer: recibir al presidente de Ceuta en Marivent. Ni un paso más. En su momento, el gobierno de Rajoy tampoco encontró el momento oportuno para una visita real. Parece que nunca es oportuna su visita y no porque el Rey ponga pegas al eventual viaje, sino porque su presencia en Ceuta y Melilla puede soliviantar a ese socio fiable, muy fiable, según el Gobierno, que es Marruecos que es tanto como decir Mohamed.
Las relaciones con nuestro vecino nunca han sido fáciles y siempre necesarias, pero en los últimos tiempos solo nos falta cantar una nana a Mohamed por si le cuesta coger el sueño. No ya la tibieza, sino las loas a Marruecos realizadas por el Gobierno tras la inédita avalancha de personas que entraron en Ceuta, resultan irritantes cuando todos sabemos, se ponga el Gobierno como se ponga, que ni Marruecos es fiable y ni que lo ocurrido en Ceuta hubiera sido posible sin el conocimiento del gobierno marroquí. Mohamed nos ha avisado, una vez más, que si quieren, pueden. Y lo que quieren es doblegar a España sin abandonar el sueño de hacerse con Ceuta y Melilla.
Tengo la certeza de que los españoles de las dos ciudades autónomas recibirían con inmensa alegría y apoyo al Jefe del Estado. Es lo que esperan y los que, viendo la trayectoria del Rey, todos deseamos. Su presencia sería un mensaje inequívoco para Mohamed para que tuviera bien claro, y de acuerdo con las palabras de la ministra de Defensa, que Ceuta y Melilla no se tocan.
Conocedor y temeroso de la reacción de Marruecos, nadie ve factible que el Gobierno, al menos a medio plazo, al Rey se le permita viajar a las ciudades autónomas, pero el Rey debería ir. Y debería poder hacerlo más pronto que tarde, antes de que Mohamed se reafirmara en sus propósitos nunca ocultados, pero el Gobierno teme más que a un nublado a la reacción de Marruecos.
Este Gobierno que se ha enfrentado a Trump y a Israel, dos potencias cuyos desmanes son evidentes, parece que le tiemblan las piernas ante Marruecos. Tanto le tiemblan que, a falta de explicaciones, España de un día para otro deja colgados a los saharauis, modificando así nada menos que una posición oficial de nuestro país con todos los Gobiernos que ha habido a lo largo de nuestros años de democracia. Y ello sin la contrapartida lógica de que Marruecos renuncia de manera expresa y oficial a Ceuta y Melilla. ¿Que falta por darles?. Sí, faltaba para ridículo inenarrable del Gobierno, dar las gracias porque, oye, se han avenido a aceptar a sus nacionales al tiempo que el Ejecutivo se jacta de haber resuelto la situación en 48 horas con él añadido de que "son cosas que pasan"
Ayer el Presidente de Ceuta volvió a su ciudad reconfortado tras su entrevista con el Rey, que ha estado donde el Gobierno le ha dejado estar.
PD: ¿Será verdad que los españoles de Ceuta no pueden acceder al tratamiento de radioterapia en su ciudad?. La ministra de Sanidad también está tardando en desmentirlo. El Gobierno de la gente.