MADRID 7 Oct. (OTR/PRESS) -
Quién iba a decir que el desahucio de Maricarmen iba a provocar que Pedro Sánchez se haya visto abocado a convocar elecciones generales.
La decisión no le ha resultado fácil de tomar puesto que, como todas las decisiones, tiene ventajas e inconvenientes. La ventaja es que se han podido convertir en votantes potenciales de Sánchez muchos, que no todos, de quienes se han movilizado para pedir una legislación sobre la vivienda que impida más casos como el de Maricarmen. Protestas que no se circunscriben solo al caso Maricarmen sino tambien por las dificultades, para jovenes y no tan jóvenes, de alquilar o comprar un piso. Asunto este que el Gobierno no ha abordado durante los últimos ocho años, porque es un problema que no les afecta, puesto que buena parte del Consejo de Ministros, incluido el Presidente, son propietarios de varias viviendas. Así que el problema les resultaba ajeno y ahora resulta esperpéntico que se pongan a la cabeza de la manifestación de quienes reclaman el acceso a la vivienda.
En realidad tenemos unos cuantos ministros que han hecho de la impostura, su manera de estar en política. Por lo que ha ido trascendiendo, al Presidente le han convencido de que este es un buen momento para convocar elecciones ya que estas desplazarian el foco de la situación en Ceuta. Lo cierto es que el presidente ya ha marcado las líneas de la campaña electoral: todo aquel que no le secunde es un fascista. O sea que vuelve a apostar por la polarización. Y no solo eso, también se dispone a retorcer la legalidad al pretender que la Diputación Permanente le apruebe sus dos decretos rechazados hace una semana en el Parlamento.
Dudo mucho que el PNV sea capaz de poner pie en pared e impedir su aprobación. En cualquier caso, la campaña electoral ya ha comenzado y, por mas que los sondeo pronostiquen que las fuerzas del espectro de la derecha van a ganar por goleada, queda mucho partido por delante.
En cualquier caso resulta impúdico que este gobierno, que ha fracasado en su política de vivienda, porque simplemente no ha hecho nada, ahora se presente como el garante de la solución.
Quizá la única buena noticia de los últimos dias es que Maricarmen puede volver a casa. Eso sí, su historia esta repleta de claroscuros, como todas las historias. De manera que nos vamos dando de bruces contra la realidad y descubrimos que Maricarmen es un ser humano como tantos, con luces y sombras, con amigos sí, pero también con personas que cuestionan esas luces. Confieso que a mi, al igual que otras miles de personas, me resultó insoportable ver desalojar de su casa a una anciana impedida. Así que no dudé en ponerme de su lado. Pero de quien no estoy al lado es de todos los cínicos que callan la realidad y utilizan, seguramente porque también ella se deja utilizar, a una anciana.
La realidad no es otra que fue un gobierno socialista quien puso punto final a los contratos de alquiler de renta antigua. Tampoco el gobierno Sanchez, en su reciente reforma de la ley de arrendamientos urbanos, modificó esa decisión ni tuvo en cuenta a las Maricármenes de nuestro país.
Y por cierto, si damos por buena la información del Banco de España, el 92 por ciento de los pisos alquilados son propiedad de particulares, no de fondos buitres aunque éstos haberlos, haylos.
Por lo pronto los medios de comunicación trasladaron el interés informativo de Ceuta a casa de Maricarmen. De lo que caben pocas dudas es que Maricarmen es el caballo de Troya de la izquierda radical, para agitar la calle sobre todo, por si acaso, la derecha gana las próximas elecciones. El caso Maricarmen es un ensayo general que está resultando un éxito.
La estrategia pasará por deslegitimar el resultado de las urnas si estas les son desfavorables.
Es evidente que hay grupos políticos y ciudadanos que creen que las reglas de la democracia resultan un inconveniente. Pero mas alla de que utilicen, o se deje utilizar, yo me alegro de que Maricarmen pueda volver a casa.