Pedro Calvo Hernando.- ¿Un sueño? Pues muy bien

Publicado 01/04/2015 12:00:09CET

MADRID, 1 Abr. (OTR/PRESS) -

No son muchas las oportunidades para el observador político de sentirse reconfortado por las presencias públicas de los protagonistas. Escuchando el último programa de "A vivir que son dos días", que dirige Javier del Pino, he tenido una de esas raras oportunidades. Invitaron al programa a cinco antiguos colaboradores que han decidido pasar a la política activa, pero la invitación fue a título excepcional y el objetivo era darles las gracias por ayudar "a denunciar y clarificar problemas del país". Son Manuela Carmena, Ángel Gabilondo, Juan Carlos Monedero, Ada Colau y Carlos Jiménez Villarejo. Uno de los mensajes clave emitidos en las ondas se debe a Manuela Carmena: "Quiero que nazca en esta mesa un espíritu transversal, que todos nosotros seamos parte de un movimiento de renovación política". Y la música permanente de las palabras de todos ellos es diáfana: la necesaria superación del profesionalismo de los políticos, el imperio de la ética como pauta permanente del comportamiento de los mismos, el rechazo absoluto de la corrupción en todas sus manifestaciones, el ejercicio de la libertad personal y el consiguiente rechazo de la dictadura de partido...

Pero sobre todo me ha impresionado el tono de las intervenciones de los cinco, un tono que nada o muy poco tiene que ver con el discurso habitual de los políticos al uso. La generosidad, el sentido humanista, el canto a la justicia sin condiciones y a una nueva sociedad, que no es sino la profunda reforma de la actual, el respeto entre ideologías y generaciones y dodos aquellos ideales con los que las gentes progresistas han soñado siempre. Por ejemplo, Juan Carlos Monedero manifestó un respeto y una admiración absolutos a los protagonistas de la transición, cuya obra lo que pide es que no se malogre, por lo que entiendo que las alusiones de Podemos a la casta están referidas solo a quienes hayan traicionado el espíritu de la propia transición. Ya sé, queridos lectores, que seguramente el tema me ha impactado demasiado, pero creo que sucesos así constituyen una esperanza activa para el cambio que ambicionan los políticos adscritos a partidos y movimientos progresistas. Pero es que la comentada transversalidad sugiere además que tan hermosos pensamientos se contagien hacia el centro y el conservadurismo. ¿Un sueño? Pues muy bien.

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