Publicado 24/05/2026 08:00

Victoria Lafora.- Se acabó

MADRID 23 May. (OTR/PRESS)

Ahora si. Aunque Pedro Sánchez se empeñe en seguir sólo le espera un final agónico de legislatura. A las numerosas citas judiciales de familiares y colaboradores se suma el estupor del partido ante su dificultad de discernir quiénes eran los "buenos compañeros de viaje". Porque las imputaciones de Ábalos y Zapatero se solapan e incluso, según el auto del juez, pujaron por las mismas mordidas.

Es difícil que el votante socialista olvide, en menos de un año, que todo esté despilfarro del dinero público se produjo alrededor de la terrible pandemia, que confinó a los ciudadanos en sus casas, saturó los hospitales y permitió que otros se forraran importando mascarillas de mala calidad.

Sánchez y Zapatero se necesitaban mutuamente. El presidente porque su antecesor en la Moncloa aglutinaba al partido y colaboraba, entregado en las campañas electorales como muestra de las distintas sensibilidades del PSOE. Y Zapatero porque su imagen de asesor áulico del poder le abría las puertas de las cancillerías extranjeras donde podía hacer negocio: Venezuela, China, Marruecos...

Todos ellos países de unas deficientes democracias, por no decir dictaduras. Y donde el repetido gesto con el dedo de dibujar la ceja no bastaba para hacer negocios.

Aunque ahora todos muestren su asombro, bastante gente en Ferraz se cuestionaba el poder de Zapatero en Moncloa y sus negocios. Porque la investigación sobre el rescate de Plus Ultra ha abierto la caja de los secretos. Queda tanto por saber. ¿En que consistían sus relaciones con Javier de Paz o Moratinos? ¿Para qué montó la empresa off-shore en Dubái? Que, extraña coincidencia, fue justo en el momento que tocaba cobrar las mordidas de la operación Plus Ultra.

Pero, la suerte se acabó para ambos. Uno puede acabar en la cárcel y el otro tiene que convocar elecciones, porque los socios de Sumar y ERC es imposible que sustenten tantos casos de corrupción. Y sobre todo Junts, claramente enfrentado al Ejecutivo y al que todavía le costaba votar con Vox y el PP, y que ahora puede haber encontrado la excusa perfecta para forzar el adelanto electoral.

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