MADRID 12 Sep. (OTR/PRESS)
Los médicos convocan una huelga indefinida a partir del 28 de octubre. La terquedad de la ministra del ramo, Mónica García, está arrastrando al sector a una crisis que dura ya muchos meses y eso que sus exigencias pasan por la frase que encabeza las pancartas de sus manifestaciones: "Trabajar, no reventar".
Y como usuaria de la Sanidad Pública resulta difícil no darles la razón. Es verdad que sus jornadas son extenuantes, que están mal pagados y que sobre su esfuerzo se sustenta la supervivencia del sistema y de la ciudadanía.
Resulta complicado comprender como una ministra, que también es médica, no sea receptiva a las reclamaciones de sus propios compañeros y pretenda que un estatuto marco incluya a todos los trabajadores de la sanidad sea cual se su formación y su función. La medicina es una profesión de esfuerzo desde el mismo momento en que se toma la decisión de elegirla como destino profesional. Las notas de acceso a las facultades son de las más exigentes, la carrera es larga y difícil y que decir de las pruebas para sacar el MIR. Es una carrera de obstáculos que acaba en la calle cuando se completa la formación.
Por eso los que pueden se van a ejercer a Inglaterra, Francia o Alemania, o acaban en la privada.
Y, todo lo relatado no sería más que el conflicto de un sector, si no fuera porque estamos hablando de uno de los pilares del Estado del bienestar y un derecho primordial de una democracia avanzada. Las grandes compañías sanitarias privadas deben estar frotándose las manos con la convocatoria de huelga que sin duda les va a afectar en menor medida y van a "acoger" a todos los que ya no puedan esperar una prueba que se demora sin fecha.
Como viene siendo habitual, en este caótico final de legislatura, los conflictos se dilatan, no se afrontan las crisis y así arde Ceuta o los hospitales dejarán de ser operativos. Pero Mónica García no piensa dejar la política, ya tiene planes de futuro cuando abandone el Gobierno. Mientras tanto, como líder de Más Madrid, opina que Marruecos tenía la responsabilidad sobre la llave de la valla de Ceuta y la ha dejado abierta.
Debería fijarse en que su sector arde al unísono que la convivencia en la ciudad autónoma.